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dimarts, 26 de maig del 2009
Rusia hoy

Antes de escribir sobre Rusia hoy parece sensato exponer unos datos básicos. Se trata del país más extenso del planeta, seguido de Canadá, Estados Unidos, China y Brasil; sin embargo ocupa el octavo lugar en población, mientras que su vecina China es la más poblada del planeta. Por su extensión y proximidad es un país importante y lo que pasa en Rusia nos afecta a todos y como su historia reciente ha sido muy convulsa es un reto a la objetividad escribir sobre ese país hoy. Unos pocos años atrás no hubiera sido posible hacerlo, sino que el tema hubiera tenido que ser sobre la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (U.R.S.S.). No porque Rusia no existiera, sinó debido a que la U.R.S.S. devino un paréntesis (1917-1991) en la historia de Rusia y los demás países que conformaban dicha unión, pues Rusia era una parte de dicha unión, si bien era la hegemónica. En palabras de Kapuscinski era el imperio.
En virtud de las características políticas y económicas que se dieron en la citada unión, soviéticos o no, interiorizamos durante buena parte del siglo XX, de forma simplificada, que ser ruso era ser comunista; sin matizar además si era de Georgia o de Ucrania. Este axioma funcionaba perfectamente en el ámbito del entonces llamado Mundo Libre, tanto si era con odio o con amor, en otras palabras: un peligro o una salvación.
No cabe duda que el sistema soviético sufrió un gran desgaste en un mundo que funcionaba de acuerdo con la maquinaria impuesta por el capital, especialmente por el peso industrial, militar, cultural y económico de E.E.U.U. La U.R.S.S. no pudo resistir la presión –más la del Vaticano- y en 1991 se hundió. De las cenizas de la U.R.S.S. emergió la Federación Rusa. Rusia sin imperio.
La Rusia de hoy es todavía deudora de su antiguo sistema, en el que el poder estaba en manos de la burocracia. Las personas que en 1991 tuvieron la habilidad de estar en el lugar adecuado, tuvieron la posibilidad real de apropiarse de una parcela de poder y riqueza que les permitió jugar a ser capitalistas. Lógicamente, la situación social de Rusia ha sido un caos absoluto durante muchos años y como reza el proverbio, a río revuelto ganancia de pescadores. En este caso los pescadores han sido los antiguos funcionarios, que se han apropiado del Estado y, las mafias que juegan el sutil papel de estar fuera del estado con un pie dentro. Hemos visto como voces disidentes han sido silenciadas, pero no debe sorprender en exceso todavez que el país tenía por Napoleón a Fuché. Es un secreto de dominio global que quien manda hoy en Rusia no es la más alta jerarquía del estado, pues sigue mandando este minotauro.
De lo anterior se desprende que en Rusia se da una anomalía, que es un claro reflejo de un estado orgánicamente débil, pero que tozudamente quiere jugar el papel que había tenido la U.R.S.S. unas décadas atrás, cuando para los E.E.U.U. era un peligroso competidor; mientras que hoy el amigo americano hace una política de soft power con Rusia, que puede parecer una política de suavidad, pero que ejemplifica la hegemonía americana y la debilidad rusa en el concierto global. Otro aspecto que refleja que Rusia es un coloso con pies de barro es que no se oye a la sociedad civil, no es necesario recurrir a las hemerotecas para apercibirse que se oían más a los disidentes en tiempos del partido único que hoy. La tradición dice que en las conclusiones que en el punto de mira hay 142 millones de personas uno debería ser optimista, pero no lo es. Rusia alimenta el zarismo.
En virtud de las características políticas y económicas que se dieron en la citada unión, soviéticos o no, interiorizamos durante buena parte del siglo XX, de forma simplificada, que ser ruso era ser comunista; sin matizar además si era de Georgia o de Ucrania. Este axioma funcionaba perfectamente en el ámbito del entonces llamado Mundo Libre, tanto si era con odio o con amor, en otras palabras: un peligro o una salvación.
No cabe duda que el sistema soviético sufrió un gran desgaste en un mundo que funcionaba de acuerdo con la maquinaria impuesta por el capital, especialmente por el peso industrial, militar, cultural y económico de E.E.U.U. La U.R.S.S. no pudo resistir la presión –más la del Vaticano- y en 1991 se hundió. De las cenizas de la U.R.S.S. emergió la Federación Rusa. Rusia sin imperio.
La Rusia de hoy es todavía deudora de su antiguo sistema, en el que el poder estaba en manos de la burocracia. Las personas que en 1991 tuvieron la habilidad de estar en el lugar adecuado, tuvieron la posibilidad real de apropiarse de una parcela de poder y riqueza que les permitió jugar a ser capitalistas. Lógicamente, la situación social de Rusia ha sido un caos absoluto durante muchos años y como reza el proverbio, a río revuelto ganancia de pescadores. En este caso los pescadores han sido los antiguos funcionarios, que se han apropiado del Estado y, las mafias que juegan el sutil papel de estar fuera del estado con un pie dentro. Hemos visto como voces disidentes han sido silenciadas, pero no debe sorprender en exceso todavez que el país tenía por Napoleón a Fuché. Es un secreto de dominio global que quien manda hoy en Rusia no es la más alta jerarquía del estado, pues sigue mandando este minotauro.
De lo anterior se desprende que en Rusia se da una anomalía, que es un claro reflejo de un estado orgánicamente débil, pero que tozudamente quiere jugar el papel que había tenido la U.R.S.S. unas décadas atrás, cuando para los E.E.U.U. era un peligroso competidor; mientras que hoy el amigo americano hace una política de soft power con Rusia, que puede parecer una política de suavidad, pero que ejemplifica la hegemonía americana y la debilidad rusa en el concierto global. Otro aspecto que refleja que Rusia es un coloso con pies de barro es que no se oye a la sociedad civil, no es necesario recurrir a las hemerotecas para apercibirse que se oían más a los disidentes en tiempos del partido único que hoy. La tradición dice que en las conclusiones que en el punto de mira hay 142 millones de personas uno debería ser optimista, pero no lo es. Rusia alimenta el zarismo.
dimarts, 5 de maig del 2009
ALCACHOFAS

El director de un periódico de difusión nacional me ha pedido que escriba algo sobre las alcachofas y la verdad es que no me la ha puesto fácil. Veamos. Soy un puro urbanita, pues he nacido y habito en la ciudad, no tengo cultura del campo, sé que la alcachofa es un producto agrícola, pero no puedo añadir mucho más. Desde luego, no viene de un país tropical pues recuerdo que de niño, viajando en tren, mi madre me había señalado los campos de alcachofas, pero mi madre, tenía un pie en la ciudad y otro en el huerto familiar. Ella sí que sabía.
Lo primero que puedo decir de las alcachofas es que las he visto en el colmado a 65 céntimos el kilo, que es una barbaridad, quiero decir una barbaridad de barato. Dudo que la recolección de alcachofas se haga con màquinas como aquellas que en E.E.U.U. recogen el maíz y en pocas horas se han colocado unas cuantas toneladas en el almacén, sospecho que las alcachofas se recogen una por una, por lo que si intentamos hacer un trazado del valor de la alcachofa debemos empezar por saber cuánto cobra el jornalero que dobla el espinazo y luego, claro está, el payés después de haber pagado al jornalero, los abonos, al banco, etc. Aquí tenemos tenemos una modesta reflexión económica sobre como la ciudad explota al campesino.
Como quiera que la alcachofa es un producto agrícola que se compra para comer y ya he citado a mi madre, recuerdo que ella las cocinaba de dos maneras: una que no me gustaba nada y la otra que me gustaba mucho. La primera eran alcachofas grandes hervidas que una vez en el plato se les añadía un chorrito de aceite, como chaval que era, odiaba las hojas de la alcachofa que masticaba sin gusto y ganas para nada y terminar dejando en el plato un montón de hojas masticadas, pues cuando llegaba al corazón de la alcachofa, la parte agradable, ya había perdido el placer. La otra forma de cocinarlas eran alcachofas más pequeñas y rebozadas; de esta forma conservo un grato recuerdo. Se dejaban comer calentitas y crujientes.
Es un plato excelente la tortilla de alcachofas que hace mi esposa, evidentemente lo hace a partir de las pequeñas, que además se han cortado muy finamente. En una ocasión, mi esposa escuchó por la radio a Ferran Adrià, el cocinero emblemático por excelencia, como las cocinaba a partir de como lo había aprendido de su madre. Este cocinero también es un defensor de la tortilla de alcachofas, pero cuando está la tortilla a medio hacer, él añade a la sartén unas pocas alcachofas, siempre finamente cortadas, de forma que cuando la tortilla está en el plato hay unas hojitas que sobresalen como crestas, que le dan una textura crujiente.
Siguiendo con mi faceta de urbanita ayer por la noche fui a cenar a un relativamente nuevo restaurante que se define como fonda, pero que es un restaurante de verdad. Allí comí con deleite unas pocas alcachofas elegantemente troceadas cuya definición en la carta reza: “Alcachofas asadas con jamón de bellota” al precio de Eur.11,50. Ya se ve por el precio que de jamón había unos minúsculos pedacitos que justo llenan una cucharilla de moka; sin embargo, lo de menos fue el jamón, posiblemente este jamón contribuyó eficazmente en el sabor de las alcachofas que estaban riquísimas, pero mi limitada capacidad de gastronómica no me permite precisar, lo que cuenta es que, fuere por lo que fuere, disfruté de este entrante.
De todo lo hasta aquí contado queda patente una cosa bien simple, que estamos en plena temporada de la alcachofa, lo sé, no por entender de agricultura, sino como aquella turista americana que en su recorrido por Europa se dijo que si era martes es que aquello que veía era Bélgica, por lo tanto, yo digo que si en el colmado y en la fonda hay alcachofas es que estamos en plena temporada de la misma, quizá sea esta la razón por la que un periódico está ansioso que escriba sobre este producto agrícola que forma parte de la dieta de mi tierra, una dieta que ahora le llamamos mediterránea.
Lo primero que puedo decir de las alcachofas es que las he visto en el colmado a 65 céntimos el kilo, que es una barbaridad, quiero decir una barbaridad de barato. Dudo que la recolección de alcachofas se haga con màquinas como aquellas que en E.E.U.U. recogen el maíz y en pocas horas se han colocado unas cuantas toneladas en el almacén, sospecho que las alcachofas se recogen una por una, por lo que si intentamos hacer un trazado del valor de la alcachofa debemos empezar por saber cuánto cobra el jornalero que dobla el espinazo y luego, claro está, el payés después de haber pagado al jornalero, los abonos, al banco, etc. Aquí tenemos tenemos una modesta reflexión económica sobre como la ciudad explota al campesino.
Como quiera que la alcachofa es un producto agrícola que se compra para comer y ya he citado a mi madre, recuerdo que ella las cocinaba de dos maneras: una que no me gustaba nada y la otra que me gustaba mucho. La primera eran alcachofas grandes hervidas que una vez en el plato se les añadía un chorrito de aceite, como chaval que era, odiaba las hojas de la alcachofa que masticaba sin gusto y ganas para nada y terminar dejando en el plato un montón de hojas masticadas, pues cuando llegaba al corazón de la alcachofa, la parte agradable, ya había perdido el placer. La otra forma de cocinarlas eran alcachofas más pequeñas y rebozadas; de esta forma conservo un grato recuerdo. Se dejaban comer calentitas y crujientes.
Es un plato excelente la tortilla de alcachofas que hace mi esposa, evidentemente lo hace a partir de las pequeñas, que además se han cortado muy finamente. En una ocasión, mi esposa escuchó por la radio a Ferran Adrià, el cocinero emblemático por excelencia, como las cocinaba a partir de como lo había aprendido de su madre. Este cocinero también es un defensor de la tortilla de alcachofas, pero cuando está la tortilla a medio hacer, él añade a la sartén unas pocas alcachofas, siempre finamente cortadas, de forma que cuando la tortilla está en el plato hay unas hojitas que sobresalen como crestas, que le dan una textura crujiente.
Siguiendo con mi faceta de urbanita ayer por la noche fui a cenar a un relativamente nuevo restaurante que se define como fonda, pero que es un restaurante de verdad. Allí comí con deleite unas pocas alcachofas elegantemente troceadas cuya definición en la carta reza: “Alcachofas asadas con jamón de bellota” al precio de Eur.11,50. Ya se ve por el precio que de jamón había unos minúsculos pedacitos que justo llenan una cucharilla de moka; sin embargo, lo de menos fue el jamón, posiblemente este jamón contribuyó eficazmente en el sabor de las alcachofas que estaban riquísimas, pero mi limitada capacidad de gastronómica no me permite precisar, lo que cuenta es que, fuere por lo que fuere, disfruté de este entrante.
De todo lo hasta aquí contado queda patente una cosa bien simple, que estamos en plena temporada de la alcachofa, lo sé, no por entender de agricultura, sino como aquella turista americana que en su recorrido por Europa se dijo que si era martes es que aquello que veía era Bélgica, por lo tanto, yo digo que si en el colmado y en la fonda hay alcachofas es que estamos en plena temporada de la misma, quizá sea esta la razón por la que un periódico está ansioso que escriba sobre este producto agrícola que forma parte de la dieta de mi tierra, una dieta que ahora le llamamos mediterránea.
dimarts, 28 d’abril del 2009
URUK y la economía
Creciente FértilAntes de estudiar la antigua y desaparecida ciudad de Uurk, una de las primeras ciudades de la Historia, hemos considerado pertinente, además de decir en cuatro palabras qué es una ciudad, responder a la pregunta un tanto periodística de ¿Cómo fue posible que sucediera precisamente allí?.Una ciudad no nace, ni se funda, pues una ciudad no aparece en una lugar con la naturalidad que aparecen unas hojas entre los peldaños de una escalera. Una ciudad es contacto, regulación, intercambio y comunicación; así es la ciudad de hoy y así fueron las primeras ciudad, pues no es el órgano que crea la función, sinó la función, la necesidad de estas cuatro funciones que crea la ciudad. Cuando más adelante estudiemos sobre los templos de Uruk, nos acordaremos de estas cuatro funciones.
¿Cómo fue todo esto? El Creciente Fértil compreden lo que hoy es Irak, Siria, Líbano, Israel, la Franja de Gaza, Kuwait, Jordania, sureste de Turquía y el suroeste de Irán. Algunos incluyen el antiguo Egipto. Un espacio ecológico bañado por las aguas de los ríos Tigris, Eufrates, Jordan y, según estos últimos, el Nilo.
Se trata de una zona ecológica que por su biodiversidad hace de puente entre África y Eurasia, que distribuyó la flora y la fauna. El hecho es que si esta distribución fue vital para los futuros humanos, también es de crucial importancia que esta zona fue un corredor por el que los primeros humanos emigraban de África con destino también a Eurasia hace ya 45000 años. En esta zona se dio la Revolución Neolítica y por esto se la considera la Cuna de la Civilización.
MesopotamiaComo hemos escrito más arriba Mesopotamia era parte del llamado Creciente Fértil y si miramos detenidamente el mapa del mismo observamos que toda Mesopotamia era parte del mismo, mientras que las demás regiones lo eran parcialmente, de esta manera los ríos centrales del Creciente Fértil era mesopotámicos, pues Mesopotamia significa en arameo “entre dos ríos”.
La zona del bajo Éufrates, objeto de nuestro estudio, estaba llena de aldeas y pequeños asentamientos donde se practicaba la agricultura. Los primeros pobladores se encontraron con tierras llenas de pantanos, por lo que tuvieron que llevar a cabo obras de drenaje para organizar el regadío y la consiguiente agricultura. El clima de esta zona, proverbial para aquellos humanos modernos, facilitó el crecimiento de semillas comestibles y pl
antas anuales, lo que aseguraba la subsistencia.
La primera ciudad mesopotàmica fue Eridu, el Edén mesopotámico. Eridu estaba situada en la orilla occidental del Éufrates, que según la leyenda fue creada por el dios babilónico creador Marduk. Mientras en otras zonas cercanas todavía había culturas neolíticas, en esta zona apareció lo que se conoce como la “cultura Eridu”, que se desarrolló por la influencia de otra cultura cercana, la llamada Muhammad (situada cerca de Uruk). Esta cultura avanzada y moderna, con agricultura de cereales de regadío y con ganadería bovina.
Estamos ya en pleno periodo de lo que ya es la cultura período de El Obeid, que comprende desde el 5000 hasta el 3700 BP. El periodo de El Obeid significó el gran salto de la agricultura, por lo que representó el dominio de las técnicas de ragadío, construcción de canales, así como el desarrollo de la cerámica, que adoptó una personalidad propia, que se diferenciaron de la anterior, cultura Halaf: platos, jarras, cuencos con decoración geométrica sobre fondo claro. Esta cerámica se extendió por la Mesopotamia y el Mediterráneo. Cabe añadir que en Eridu se han encontrado piezas de cerámica de lujo, lo cual nos da entender una sofisticación, así como un sentido de la jerarquía y del prestigio.
Lógicamente el avance en el desarrollo de las técnicas agrícolas es un proceso lento, pues exige especialización, que conlleva la división social del trabajo, crecimiento demográfico y la extensión educativa, aunque no sea institucional. Todo ello acompañado de la producción de escedentes y, finalmente, el comercio.
Este gran paso se dio plenamente en el centro urbano de Uruk, período Uruk Antiguo, estamos ya a unos 3500-3200 BP, y período Uruk Tardío 3200-3000 BP, que comprende plenamente la Edad de Bronce. Se trata de un período de gran importación que se conoce como el de la Revolución Urbana, una revolución lenta y a la vez sostenida, en la que se produjeron cambios de gran alcance, democgráficos, ideológicos, tecnológicos y socioeconómicos. Estos cambios son siempre transversales, es decir que unos propician otros, como la especialización conlleva el crecimiento demográfico y el tecnológico, cuyo resultado es la producción de excedentes.
Todos estos elementos dan lugar, como ya se ha indicado, al crecimiento demográfico, que llevó parejo a la necesidad de organizarse, lo cual es lo que dio origen a la ciudad, que es el origen del estado y de la estratificación económica, esto es de las clases sociales. Esto comportó una interacción de los grupos humanos en las distintas comunidades que se iban formando, tanto en la competición para acceder a los recursos como su comercialización tanto a nivel comarcal como internacional. En este último sentido cabe señalar que la materia prima para la obtención del bronce era de importación, esto es fuera de Mesopotamia.
La zona del bajo Éufrates, objeto de nuestro estudio, estaba llena de aldeas y pequeños asentamientos donde se practicaba la agricultura. Los primeros pobladores se encontraron con tierras llenas de pantanos, por lo que tuvieron que llevar a cabo obras de drenaje para organizar el regadío y la consiguiente agricultura. El clima de esta zona, proverbial para aquellos humanos modernos, facilitó el crecimiento de semillas comestibles y pl
antas anuales, lo que aseguraba la subsistencia.La primera ciudad mesopotàmica fue Eridu, el Edén mesopotámico. Eridu estaba situada en la orilla occidental del Éufrates, que según la leyenda fue creada por el dios babilónico creador Marduk. Mientras en otras zonas cercanas todavía había culturas neolíticas, en esta zona apareció lo que se conoce como la “cultura Eridu”, que se desarrolló por la influencia de otra cultura cercana, la llamada Muhammad (situada cerca de Uruk). Esta cultura avanzada y moderna, con agricultura de cereales de regadío y con ganadería bovina.
Estamos ya en pleno periodo de lo que ya es la cultura período de El Obeid, que comprende desde el 5000 hasta el 3700 BP. El periodo de El Obeid significó el gran salto de la agricultura, por lo que representó el dominio de las técnicas de ragadío, construcción de canales, así como el desarrollo de la cerámica, que adoptó una personalidad propia, que se diferenciaron de la anterior, cultura Halaf: platos, jarras, cuencos con decoración geométrica sobre fondo claro. Esta cerámica se extendió por la Mesopotamia y el Mediterráneo. Cabe añadir que en Eridu se han encontrado piezas de cerámica de lujo, lo cual nos da entender una sofisticación, así como un sentido de la jerarquía y del prestigio.
Lógicamente el avance en el desarrollo de las técnicas agrícolas es un proceso lento, pues exige especialización, que conlleva la división social del trabajo, crecimiento demográfico y la extensión educativa, aunque no sea institucional. Todo ello acompañado de la producción de escedentes y, finalmente, el comercio.
Este gran paso se dio plenamente en el centro urbano de Uruk, período Uruk Antiguo, estamos ya a unos 3500-3200 BP, y período Uruk Tardío 3200-3000 BP, que comprende plenamente la Edad de Bronce. Se trata de un período de gran importación que se conoce como el de la Revolución Urbana, una revolución lenta y a la vez sostenida, en la que se produjeron cambios de gran alcance, democgráficos, ideológicos, tecnológicos y socioeconómicos. Estos cambios son siempre transversales, es decir que unos propician otros, como la especialización conlleva el crecimiento demográfico y el tecnológico, cuyo resultado es la producción de excedentes.
Todos estos elementos dan lugar, como ya se ha indicado, al crecimiento demográfico, que llevó parejo a la necesidad de organizarse, lo cual es lo que dio origen a la ciudad, que es el origen del estado y de la estratificación económica, esto es de las clases sociales. Esto comportó una interacción de los grupos humanos en las distintas comunidades que se iban formando, tanto en la competición para acceder a los recursos como su comercialización tanto a nivel comarcal como internacional. En este último sentido cabe señalar que la materia prima para la obtención del bronce era de importación, esto es fuera de Mesopotamia.
URUKEl nacimiento de una ciudad no es algo que se produce por generación espontánea, sino que es resultado de un proceso lento que va provocando el vaciamiento del campo que rodea lo que acontecerá una nueva ciudad. En este sentido fue significativo el caso de Uruk, cuyo crecimiento fue a costa de unas setenta hectáreas, que dio lugar a la desaparición de varias comunidades a un radio de varios kilómetros. Aquí es cuando gana sentido lo indicado al principio. Los diversos grupos humanos que abandonaron el campo para ir a Uruk, la ciudad, fue su necesidad de contacto, regulación, intercambio y comunicación, pues solo en la ciudad era posible estar en contacto con los
demás para ayudarse y cooperar, para intercambiar mercancías o alguna habilidad artesana.No cabe duda que una de las exigencias del comercio es que en un radio lo más amplio posible se establezca un consenso para la estandarización o normalización de pesas y medidas, además requirió una institución que velaran por el recto cumplimiento de las medidas. Las primeras medidas lineales eran el pulgar, el codo, el pie y el palmo, las de peso eran una equivalencia a la carga de una persona (talento) y a la de un burro. Este hecho dio pie al primer eslabón en el lento proceso de avance de la Historia: la numeración, cuya culminación fue el eslabón esencia para que pueda llegar a hablarse de Historia: la escritura.
Como acabamos de apuntar, la administración no contaba con la escritura, por lo que fue precisamente el comercio que para organizarse necesitó de este instrumento y esta necesidad fue lo que les llevó a su creación. Lógicamente fue también parte de un proceso de especialización laboral. El primer paso de la escritura fue la creación del sello, cuya función era la de convalidación o garantía. Cabe señalar que en el período El Obeid el uso del sello ya estaba generalizado en toda la Baja Mesopotamia. El sello nació para ser una firma, pero no tardaría en ser una garantía de que tal envase no se ha abierto o que no se ha abierto la puerta del almacén. Los sellos de Uruk tenían un repertorio de dibujos bastante amplio, que era un reflejo de la división social del trabajo u otros aspectos de la vida, como la ganadería, la agricultura o algún animal. Aunque cabe precisar que algunos historiadores afirman que fue en el período Uruk (3500-3400) cuando aparecen por primera vez una serie de elementos de cultura material, car
acterísticos de la cultura sumeria como el sello.El tema de la numeración también es interesante, pues en un principio eran pictogramas y no había una numeración que valiera para todas las unidades, así por ejemplo, había una
Como es notorio ha habido siempre, en el mundo del comercio, dos clases de mercancía; por un lado aquellas que son perecederas y por otro aquellas que son susceptibles de almacenaje, que pueden cumplir la función de la moneda, como fue el caso de la cebada y la plata, aunque unas más que otras.
Un elemento que demuestra cuan avanzada era la civilización mesopotàmica es la especialización o división social del trabajo que se dio en el comercio, como ya hemos indicado el comercio no se daba entre comida y materias primas, pues la comida es un bien perecedero, por lo que no es apropiada para el almacenaje y el transporte, además de tener un bajo valor unitario. El comercio consistía pues, como hoy, de telas y bienes manufacturados. Este intercambio sea realizaba merced al trabajo de los mercaderes o más exactamente agentes comerciales. Este agente iba más allá de lo que entendemos por Mesopotamia para colocar los productos urbanos y volver con metales, piedras y especies. Una vez en Uruk daba cuenta ante la administración que lo que había traido era equivalente al valor de los bienes que se había llevado. A tal efecto había unas tablas de correspondencia que estaban normalizadas.
Nota: Aquest treball és part d'un treball més ampli fet junt amb dues companyes i un company; tanmateix, la meva part té un continuum perquè agafa tota la part inicial.
dijous, 26 de març del 2009
Simulacre de comissari d'exposició
Les obres d’art d’aquesta exposició no són les peces originals, sinó són fotografies perquè en tots els casos es tracta del que es coneix com land art o site specific public art: art a l’aire lliure, en espais oberts, sigui al mig de la ciutat o als afores, en el que l’artista fluctua entre l’escultura i l’arquitectura.
Com aquesta exposició es fa a Barcelona resulta escaient iniciar-la amb una obra que és en aquesta ciutat per a animar el públic a veure-la en el seu emplaçament. En el moment de fer les fotografies s’ha tingut en compte que l’objectiu estigui al servei de l’objecte artístic i que la fotografia només sigui un mitjà sense protagonisme. Excepte la Foto 4, que és de Teign Photography, totes les fotografies tenen l’autoria del comissari de l’exposició.
Aquesta exposició està concebuda tenint en ment aquells qui els preocupa l’art deshumanitzat, tal com el va descriure el filòsof José Ortega y Gasset, és a dir, aquell art abstracte que pinta “idees” i no objectes, que fa impossible la identificació sentimental perquè no hi veiem aquell paisatge o aquelles persones o aquelles fruites, sinó un objecte que no s’entén. L’art que hem triat no està gens deshumanitzat, ans al contrari, hi surt l’home amb tota la seva potència i aquesta potència es manifesta amb l’esperit de revolta, de protesta i dolor o poètic davant de la natura o sublim.
Ortega y Gasset “justifica” el desinterès d’un públic per l’art modern perquè no coneix una altra actitud envers els objectes que figuren en la pintura que la pràctica, que ens porta a apassionar-nos i a intervenir-hi sentimentalment i que, per tant, una obra que no ens inviti a intervenir ens deixa sense paper. Més encara, ens diu que en aquest procés s’arribarà en un punt que el contingut humà de l’obra serà tan escàs que quasi no es veurà.
Les obres de Ian Hamilton Finlay, Peter Eisenman i Eduardo Chillida són tan humanes que demanen la complicitat de l’espectador perquè prenen tot el seu seu valor quan l’espectador ha fet seu a l’interior de la seva ment allò que l’artista li ha ofert, és a dir, l’obra esdevé art a la ment de l’observador. L’aspecte humà de l’obra d’Alexander Calder és de contingut sociològic.
Un aspecte a favor d’aquesta forma d’art i que reforça el seu caràcter humanista és que no és gens elitista perquè no és de cap col.lecció particular ni de cap museu o fundació, sinó que és accessible a tothom. A més a més no hi ha cap ritual per a veure-la, no hi ha porta, ni taquilla, ni horaris, ni dies restrictius. Pot passar que tot passejant un se la trobi sense saber què és i resti uns moments agafat per la sorpresa fins que reaccioni, s’adoni que ha encepegat amb una obra important i agraeixi trobar-s’hi.
Artista: Ian Hamilton Finlay (28.10.1925 – 27.03.2006), nascut a Nassau, Bahamas.
Poeta escocès (poesia concreta), filòsof, jardiner, historiador, artista i escultor. La seva obra més important és The Little Sparta – The Garden of Ian Hamilton Finlay, prop d’Edimburg, Escòcia.
L’obra que presentem no té títol, però podem considerar com títol la llegenda que hi duu: L’ORDRE D’AVUI ÉS EL DESORDRE DE DEMÀ SAINT JUST,i la podem classificar com land art, està situada al turó del Carmel, Barcelona, feta amb sauló de Montjuïc, el treball escultòric està fet per l’escultor Peter Coates, però la idea és de Hamilton. A Escòcia hi ha la mateixa obra amb el text en anglès.
Des de dalt del Carmel tenim aquesta perspectiva de la ciutat i als nostres peus el conjunt escultòric. La ciutat és l’ordre, un ordre no gaire humanitzat i per això l’artista, amb paraules del revolucionari Saint Just, company de Robespierre, demana als barcelonins que recuperin l’esperit revolucionari que van tenir fa poques dècades i capgirin la ciutat i hi facin un ordre nou, un ordre que pels conservadors serà desordre. Aquesta obra està feta amb pedra perquè no s’esborri i una futura generació es faci seves les paraules de Saint Just.
Si l’artista va deixar escrits aquests mots a Barcelona quan ja els havia fet en un altre lloc del planeta, vol dir que el seu desig no era tant que la revolta comenci a Barcelona, sinó que volia infondre aquest esperit a la humanitat sencera.
Artista: Peter Eisenman (11.08.1932), nascut a Newark, E.U.A.
Arquitecte cl
assificat com eclèctic i descontructivista.
Aquesta segona obra és el Memorial pels jueus assassinats d’Europa, també conegut com Memorial de l’Holocaust, Berlín. Aquesta obra la podem qualificar de land art perquè l’artista hi ha fet una intervenció de tal manera que la seva obra quedi integrada en un espai específic de la ciutat que resulta plenament pública donat que la gent que es mou per la ciutat hi passa pel costat fàcilment i s’hi pot entrar
.
El primer que crida l’atenció (Foto 3) és aquesta gran extensió de llosses que ens fan pensar amb tombes al mig de la ciutat com si fos el tradicional cementiri que hi havia abans al costat de la parròquia del poble i per la Foto 4 ens adonem que conté un espai arquitectònic format per diferents nivells que el visitant pot anar baixant i a poc a poc es veu envoltat d’un gran mur o millor dit, s’hi sent empresonat i, per tant, s’hi crea una sensació de terror, del terror que l’artista no vol que s’oblidi. No vol que s’oblidi el terror que aquestes pedres evoquen. Un colpidor missatge a la humanitat.
Artista: Eduardo Chillida Juantegui (10.01.1924 – 19.08.2002). Nascut a Sant Sebastià
Escultor basc, també ha fet gravats
A Barcelona hi ha tres obres d’aquest escultor i invitem als visitants que les visitin: mural (G-333) al costat del MACBA, escultura (Topos V) a la Plaça de Rei i site specific public art (Elogio al agua) al Parc de la Creueta del
Coll. És visible des del Turó del Carmel quan es visita l’Ordre d’avui és el desordre de demà.
L’obra que presentem es diu el Peine del Viento XV, Sant Sebastià. Per molts és l’obra més im
portant de Chillida.
És un clar exemple de site specific public art perquè les tres peces del conjunt escultòric que la formen estan perfectament integrades a l’entorn i reparteixen els seus papers de manera harmoniosa.
Una peça està al costat d’on la gent pren el sol, llegeix o xerra amb l’amic, és l’única que es pot tocar sense risc, una segona peça està prop de la gent, però sobre les roques, per la qual cosa queda molt visible, però inacc
essible i finalment la que queda més allunyada.
Per la primera foto veiem que abans no s’hi arriba ens trobem en un espai polidament dissenyat. Aquest espai és La Plaza del Tenis, una obra constructiva projectada per l’arquitecte Peña Ganchegui i Eduardo Chillida.. Es tracta d'una composició plenament integrada en l'entorn i emmarcada morfològicament amb l'abrupta orografia que l'envolta. El conjunt està fet per una sèrie de grades, plataformes i espais de granit rosat. volcats envers el mar, essent l'element unificador de la composició. Les plataformes creen successius ambients i perspectives fins arribar a l'espai escultural. Tres escultures de ferro massís, que conformen la transició des de la zona urbanitzada fins a l'abrupta costa cantàbrica. Aquest ferro recorda el dels vaixells i les seves àncores, infonent un aire mariner.
Una obra conjunta de la natural i l’artifici, l’home i el cosmos, que té un aire màgic que fa pensar amb Stonehenge. L’espectacle és romàntic, és sublim; especialment quan les ones d’un Cantàbric esvalotat esclaten a sobre d’aquests ferros anegant la Plaza del Tenis, i, aleshores, la força de l’aigua empeny set altes columnes d’aigua que s’aixequen sobre la plaça i xiulen a través dels forats.
Artista: Eduardo Chillida Juantegui (10.01.1
924 – 19.08.2002)
Seguim amb Chilliada i anem a trobar una altra gran obra d’ell. Sense deixar la cornisa del mar Cantàbric ens arribem a Xixon. Concretament al capdamunt del turó el Cerro de Santa Catalina, una magnífica vista de marina.
L’obra en qüestió duu el nom de Elogio del horizonte, està feta amb formigó i encara que per les seves dimensions ha de ser molt pesada, al mateix temps ens adonem que el seu efecte òptic és tot el contrari i que fa una impressió de lleugeresa, donant-li un aire minimalista, màgic, perquè recolza només amb dues potes, però extén els seus braços que abasten el cel i el mar. És també una obra de site specific public art en el que l’artista ha creat una interactuació entre l’obra, la natura i l’entorn. Quan el visitant es posi al mig sentirà la remor del mar i d
el vent i s’adonarà que és un lloc sagrat, sublim, propici a la meditació i la conversa xiuxiuejada.
Com aquesta exposició es fa a Barcelona resulta escaient iniciar-la amb una obra que és en aquesta ciutat per a animar el públic a veure-la en el seu emplaçament. En el moment de fer les fotografies s’ha tingut en compte que l’objectiu estigui al servei de l’objecte artístic i que la fotografia només sigui un mitjà sense protagonisme. Excepte la Foto 4, que és de Teign Photography, totes les fotografies tenen l’autoria del comissari de l’exposició.
Aquesta exposició està concebuda tenint en ment aquells qui els preocupa l’art deshumanitzat, tal com el va descriure el filòsof José Ortega y Gasset, és a dir, aquell art abstracte que pinta “idees” i no objectes, que fa impossible la identificació sentimental perquè no hi veiem aquell paisatge o aquelles persones o aquelles fruites, sinó un objecte que no s’entén. L’art que hem triat no està gens deshumanitzat, ans al contrari, hi surt l’home amb tota la seva potència i aquesta potència es manifesta amb l’esperit de revolta, de protesta i dolor o poètic davant de la natura o sublim.
Ortega y Gasset “justifica” el desinterès d’un públic per l’art modern perquè no coneix una altra actitud envers els objectes que figuren en la pintura que la pràctica, que ens porta a apassionar-nos i a intervenir-hi sentimentalment i que, per tant, una obra que no ens inviti a intervenir ens deixa sense paper. Més encara, ens diu que en aquest procés s’arribarà en un punt que el contingut humà de l’obra serà tan escàs que quasi no es veurà.
Les obres de Ian Hamilton Finlay, Peter Eisenman i Eduardo Chillida són tan humanes que demanen la complicitat de l’espectador perquè prenen tot el seu seu valor quan l’espectador ha fet seu a l’interior de la seva ment allò que l’artista li ha ofert, és a dir, l’obra esdevé art a la ment de l’observador. L’aspecte humà de l’obra d’Alexander Calder és de contingut sociològic.
Un aspecte a favor d’aquesta forma d’art i que reforça el seu caràcter humanista és que no és gens elitista perquè no és de cap col.lecció particular ni de cap museu o fundació, sinó que és accessible a tothom. A més a més no hi ha cap ritual per a veure-la, no hi ha porta, ni taquilla, ni horaris, ni dies restrictius. Pot passar que tot passejant un se la trobi sense saber què és i resti uns moments agafat per la sorpresa fins que reaccioni, s’adoni que ha encepegat amb una obra important i agraeixi trobar-s’hi.
Artista: Ian Hamilton Finlay (28.10.1925 – 27.03.2006), nascut a Nassau, Bahamas.
Poeta escocès (poesia concreta), filòsof, jardiner, historiador, artista i escultor. La seva obra més important és The Little Sparta – The Garden of Ian Hamilton Finlay, prop d’Edimburg, Escòcia.
L’obra que presentem no té títol, però podem considerar com títol la llegenda que hi duu: L’ORDRE D’AVUI ÉS EL DESORDRE DE DEMÀ SAINT JUST,i la podem classificar com land art, està situada al turó del Carmel, Barcelona, feta amb sauló de Montjuïc, el treball escultòric està fet per l’escultor Peter Coates, però la idea és de Hamilton. A Escòcia hi ha la mateixa obra amb el text en anglès.

Des de dalt del Carmel tenim aquesta perspectiva de la ciutat i als nostres peus el conjunt escultòric. La ciutat és l’ordre, un ordre no gaire humanitzat i per això l’artista, amb paraules del revolucionari Saint Just, company de Robespierre, demana als barcelonins que recuperin l’esperit revolucionari que van tenir fa poques dècades i capgirin la ciutat i hi facin un ordre nou, un ordre que pels conservadors serà desordre. Aquesta obra està feta amb pedra perquè no s’esborri i una futura generació es faci seves les paraules de Saint Just.
Si l’artista va deixar escrits aquests mots a Barcelona quan ja els havia fet en un altre lloc del planeta, vol dir que el seu desig no era tant que la revolta comenci a Barcelona, sinó que volia infondre aquest esperit a la humanitat sencera.
Artista: Peter Eisenman (11.08.1932), nascut a Newark, E.U.A.
Arquitecte cl
assificat com eclèctic i descontructivista.Aquesta segona obra és el Memorial pels jueus assassinats d’Europa, també conegut com Memorial de l’Holocaust, Berlín. Aquesta obra la podem qualificar de land art perquè l’artista hi ha fet una intervenció de tal manera que la seva obra quedi integrada en un espai específic de la ciutat que resulta plenament pública donat que la gent que es mou per la ciutat hi passa pel costat fàcilment i s’hi pot entrar
.El primer que crida l’atenció (Foto 3) és aquesta gran extensió de llosses que ens fan pensar amb tombes al mig de la ciutat com si fos el tradicional cementiri que hi havia abans al costat de la parròquia del poble i per la Foto 4 ens adonem que conté un espai arquitectònic format per diferents nivells que el visitant pot anar baixant i a poc a poc es veu envoltat d’un gran mur o millor dit, s’hi sent empresonat i, per tant, s’hi crea una sensació de terror, del terror que l’artista no vol que s’oblidi. No vol que s’oblidi el terror que aquestes pedres evoquen. Un colpidor missatge a la humanitat.
Artista: Eduardo Chillida Juantegui (10.01.1924 – 19.08.2002). Nascut a Sant Sebastià
Escultor basc, també ha fet gravats
A Barcelona hi ha tres obres d’aquest escultor i invitem als visitants que les visitin: mural (G-333) al costat del MACBA, escultura (Topos V) a la Plaça de Rei i site specific public art (Elogio al agua) al Parc de la Creueta del
L’obra que presentem es diu el Peine del Viento XV, Sant Sebastià. Per molts és l’obra més im
És un clar exemple de site specific public art perquè les tres peces del conjunt escultòric que la formen estan perfectament integrades a l’entorn i reparteixen els seus papers de manera harmoniosa.
Una peça està al costat d’on la gent pren el sol, llegeix o xerra amb l’amic, és l’única que es pot tocar sense risc, una segona peça està prop de la gent, però sobre les roques, per la qual cosa queda molt visible, però inacc
Per la primera foto veiem que abans no s’hi arriba ens trobem en un espai polidament dissenyat. Aquest espai és La Plaza del Tenis, una obra constructiva projectada per l’arquitecte Peña Ganchegui i Eduardo Chillida.. Es tracta d'una composició plenament integrada en l'entorn i emmarcada morfològicament amb l'abrupta orografia que l'envolta. El conjunt està fet per una sèrie de grades, plataformes i espais de granit rosat. volcats envers el mar, essent l'element unificador de la composició. Les plataformes creen successius ambients i perspectives fins arribar a l'espai escultural. Tres escultures de ferro massís, que conformen la transició des de la zona urbanitzada fins a l'abrupta costa cantàbrica. Aquest ferro recorda el dels vaixells i les seves àncores, infonent un aire mariner.
Una obra conjunta de la natural i l’artifici, l’home i el cosmos, que té un aire màgic que fa pensar amb Stonehenge. L’espectacle és romàntic, és sublim; especialment quan les ones d’un Cantàbric esvalotat esclaten a sobre d’aquests ferros anegant la Plaza del Tenis, i, aleshores, la força de l’aigua empeny set altes columnes d’aigua que s’aixequen sobre la plaça i xiulen a través dels forats.
Artista: Eduardo Chillida Juantegui (10.01.1
924 – 19.08.2002)Seguim amb Chilliada i anem a trobar una altra gran obra d’ell. Sense deixar la cornisa del mar Cantàbric ens arribem a Xixon. Concretament al capdamunt del turó el Cerro de Santa Catalina, una magnífica vista de marina.
L’obra en qüestió duu el nom de Elogio del horizonte, està feta amb formigó i encara que per les seves dimensions ha de ser molt pesada, al mateix temps ens adonem que el seu efecte òptic és tot el contrari i que fa una impressió de lleugeresa, donant-li un aire minimalista, màgic, perquè recolza només amb dues potes, però extén els seus braços que abasten el cel i el mar. És també una obra de site specific public art en el que l’artista ha creat una interactuació entre l’obra, la natura i l’entorn. Quan el visitant es posi al mig sentirà la remor del mar i d
el vent i s’adonarà que és un lloc sagrat, sublim, propici a la meditació i la conversa xiuxiuejada.
dimecres, 24 de desembre del 2008
Ofèlia-Ophelia i Hamlet

Tot seguidor de l’obra teatral de Shakespeare és seguidor de Hamlet i tot seguidor de Hamlet resta angoixat per un personatge tan únic en la història del teatre com és Ofèlia (Ophelia).
A fi i efecte fer un judici mínim d’aquesta pintura de Millais és imprescindible saber qui era Ofèlia perquè aquest personatge creat per la ment prodigiosa de Shakespeare ha estat objecte d’inpiració per diversos pintors, però justament l’Ofèlia de Millais és la més aconseguida d’acord amb el text i és just assenyalar que un reputat director del teatre shakespearià (Kenneth Branagh) es va inspirar amb la de Millais per a dur Hamlet al cinema.
Ofèlia és un personatge evanescent, la seva mort és anunciada des del principi. Ofèlia es potser el personatge més pur de la ficció, més que passió desvetlla tendresa. Ofèlia és dolça, bonica, senzilla, sincera, candorosa, delicada en els sentiments i els actes; tanmateix el seu primer amor, el seu únic amor era per una ment torturada i quan feia poc que li havia promès amor li etziba “Tanca’t en un convent”[1] (Get thee to a nunnery[2]).
Malgrat aquest tracte l’amor d’Ofèlia per Hamlet no cau, ans el contrari, l’estima més perquè sap que si una cosa Hamlet necessita és precisament amor. Si l’amor d’Ofèlia és pur, també ho és el de Hamlet perquè si li va dir que anés a un convent, no era per menyspreu com pot semblar, sinó perquè si es casa amb ell, esdevindrà reina de Dinamarca i deixarà de ser pura, com se mare Gertrudis, serà una dona més del món real i es prostituirà, amb enveja, amb ambició i amb raons d’Estat. És essencial assenyalar que Hamlet la va enviar al convent quan ell tot just acabava de fer el soliloqui “Ser o no ser”.
Cal tenir present que pels experts aquest soliloqui tant si s’enfoca com “vida contra mort” o com “acció contra no acció” s’ha considerat que aquest dilema, anomenat hamletià, se la comparat amb la filosofia existencialista de la primera meitat del s. XX.
Ofèlia mor ofegada, no va ser un suïcidi, però tampoc no va fer res per evitar la mort; va caure a les aigües del riu. Ofèlia no mora en escena; som assabentats de la seva mort per boca de Gertrudis, mare de Hamlet, i val la pena citar els versos en què la reina Gertrudis anuncia la seva mort perquè a més de ser dels més bells passatges de la literatura, també hi apreciarem el detallisme de la pintura que ens ocupa.
Hi ha un salze que s’inclina sobre el riu i reflecteix
en el cristall de l’aigua les fulles platejades
Ella hi ha anat, vestida de garlandes
extravagants: ranuncles, ortigues, margarides,
i les orquídees que els pastors sense pèls a la llengua
anomenen de formes tan grolleres
i les noies en diuen “dits de mort”
I, pujant per les branques més vinclades
per penjar-hi les flors, la més maligna
s’ha trencat, i tant ella com les flors
han caigut dins el rierol plorós
El seu ample vestit l’ha mantingut surant
Un moment, com si fos una sirena.
I ella, incapaç de veure el gran perill,
cantava estrofes d’antigues balades,
com una criatura que se sentís familiar
en aquell element. Però, ben poc després,
el vestit, més pesant de tanta aigua beguda,
ha dut la pobra noia a una mort fangosa.[3]
La lectura de tot el que s’ha escrit fins aquí és imprescindible per a interpretar adequadament en quines circumstàncies es produeix la mort d’Ofèlia i de quina manera. Només si sabem aquests dos aspectes podem interpretar la pintura de Millais.
Com es pot veure Millais va pintar just el que va dir Gertrudis. Cal dir que aquests versos de Gertrudis són considerats dels més bells que va escriure Shakespeare.
Amb aquest punt de partida és obligat precisar que és una bellíssima pintura per la potència que porta del que ens vol dir de la mort d’Ofèlia, el contrast dels colors, el magnífic vestit de reina i la frondositat del jardí per on passa el rierol. Aquesta pintura és credible si ens creiem la història que ens diu Shakespeare a Hamlet.
La pintura no solament és fidel doncs al text de Hamlet, sinó que, al mateix temps, és el mite d’Eros i Thànatos.
L’amor d’Ofèlia era pur i el desig eròtic, Eros, la seva líbido estava centrat en una persona, una persona que l’ha rebutjada i amb la seva mort el sublima, per això en el rierol ella té una expressió d’orgasme i està amb els braços oberts com si Hamlet estigués en el seus braços i amb Hamlet en els seus braços ella és feliç i l’hi canta fins que es confon amb l’aigua i les plantes: la natura.
Ofèlia està a l’aigua amb el seu millor vestit, que havia de dur un dia com Reina de Dinamarca, així ho havia desitjat també la mare de Hamlet. Ofèlia no es va poder lliurar a Hamlet en vida i ho fa en el llit de la mort, que en aquest cas és el riu i voltada de flors i Gertrudis diu davant la seva tomba:
Per altra banda llegim: “La nova teoria [Sigmundo Freud] de l’instint tornava a presentar un parell d’impulsos contradictoris: Eros, o l’instint de vida, i Thànatos, o l’instint de mort: Eros no és un concepte nou. Inclou dos impulsos: l’antic de la líbido de part de la pròpia conservació (impuls del Jo). Thànatos. La idea de l’instint de mort és nova. L’energia d’aquest instint no és de cap manera la líbido, sinó l’impuls de destrucció o d’agressivitat dirigit de forma primària contra un mateix: és la força interna que ens duu cap a la mort. Ara Freud considerava que l’instint de mort tenia una funció tan important dins la vida humana com la líbido... és la tendència de la vida orgànica a tornar a l’estat inorgànic”.[5]
En aquesta obra de Millais veiem que Ofèlia està voltada de tota mena de flors, de les que en podríem dir d’ornament i les que estan relacionades amb les d’herbolari. Al mateix temps ens podem adonar que Ofèlia està a punt de desaparéixer amb el corrent de l’aigua que la porta cap a l’esquerra i abans d’enfonsar-se ja serà visualment absorbida per les plantes aquàtiques com pel conjunt de flors que l’envolta perquè fa l’efecte òptic que Ofèlia està a punt d’entrar en una mena de cova feta per les plantes i desapareixerà del tot. El cos d’Ofèlia es desintegrarà o, més exactament, Thànatos l’integrarà amb els elements inorgànics de la natura.
Ofèlia com a personatge desvetlla empatia perquè sempre és trist veure morir una dona bella i jove, però al mateix temps un s’adona que des d’un punt estrictament naturalista la pintura és errònia perquè quan un s’ofega sempre queda de cara al fons de l’aigua, però com Millais tenia una dona que feia de model dins una banyera, lògicament aquesta dona no es posava de cara a l’aigua perquè perdria l’espectacularitat que té i allò de caràcter eròtic que el pintor vol retratar.
Tanmateix aquesta manca de naturalisme s’ha de passar per alt perquè estem davant una bella pintura fidel a un text.
Tècnicament és vàlid afirmar que aquesta pintura encaixa en el tema de la “bella mort”, tanmateix entenc que això és referint-se estrictament a l’obra plàstica del pintor Millais, però aquest pintor només va reproduir pictòricament i fidel l’escena pintada per Shakespeare que enlloc de ser el tema de la bella mort esdevé l’explicació plàstica de la trista mort de la bella i pura Orfèlia, que va estimar Hamlet fins el darrer respir i les darreres paraules de Hamlet per ella foren:
L’amor d’Ofèlia. Ni quaranta mil germans I loved Ophelia, forty thousand brothers
No podrien, amb tot el seu amor, Could not with all their quantity of love
Igualar el meu [6] Make up my sum [7]
[1] William SHAKESPEARE: Hamlet, (Traductor Salvador Oliva) Barcelona, Vicens Vives: 2005, p. 91
[2] William SHAKESPEARE: Hamlet. London. Cambridge University Press: 1971, p. 62
[3] William SHAKESPEARE: Hamlet,(Traductor Salvador Oliva) Barcelona, Vicens Vives: 2005, pp. 167-168
[4] William SHAKESPEARE: Hamlet,(Traductor Salvador Oliva) Barcelona, Vicens Vives: 2005, p. 182
[5] Clara THOMPSON: L’evolució de la psicoanàlisi, Barcelona, Edicions 62: 1966, p. 53
[6] William SHAKESPEARE: Hamlet,(Traductor Salvador Oliva) Barcelona, Vicens Vives: 2005, p. 183
[7] William SHAKESPEARE: Hamlet. London. Cambridge University Press: 1971, p. 122
dimarts, 23 de desembre del 2008
Ressenya crítica

El libro que nos ocupa es la recopilación de unas conferencias que el autor dio en Madrid el año 1929. Dichas conferencias eran un curso de filosofía, cuya primera lección tuvo lugar en la Universidad de Madrid, pero que a partir de la segunda se dieron en la Sala Rex. El motivo del cambio de lugar fue político. Así empezó la Dictadura del General Primo de Rivera para este importante filósofo..
En este curso Ortega y Gasset explicó qué es la filosofía mediante un recorrido histórico y un abanico de factores que forman parte del discuro filosófico.
En las líneas que siguen se exponen los aspectos interesantes y que configuran el talante del libro con la intención no tanto de un resumen, sino de una selección que evidentemente es subjetiva.
Los dos primeros capítulos o lecciones tienen cierto parecido y se complementan. En ambas el autor realiza una presentación del curso o exposición de motivos. Desde el inicio Ortega y Gasset demuestra que no solamente fue un gran filósofo, sino un excelente literato, veamos:
Nos iremos aproximando en giros concéntricos, de radio cada vez más corto e intenso, deslizándonos por la espiral desde una mera exterioridad con aspecto abstracto, indiferente y frío hacia un centro de terrible intimidad, patético en sí mismo, aunque no en nuestro modo de tratarlo.[1]
Así como la elegancia que muestra cuando nos dice que “la claridad es la cortesía del filósofo” [2], si bien podemos considerarlo un aviso a navegantes de que el discurso se presenta abstruso.
El punto de partida es una especie de lamento de lo que fue la filosofía en los últimos sesenta años del siglo XIX para luego precisar que recientemente en todos los paises ha aumentado el interés por la filosofía y la ideología con evidente voluptuosidad, lo cual indica un ambiente receptivo en lo que atañe a las cuestiones del conocimiento y es que “Para lo que nos gusta, tenemos genio”. [3]
Aunque en principio llama la atención cuando nos dice que “las verdades no duran ni mucho ni poco, no poseen atributo alguno temporal, no se bañan en la ribera del tiempo”[4], por lo que la verdad de hoy pudo no haberlo sido ayer como tampoco lo será mañana y es que el hombre, en el curso de tiempo va modificando su visión o su conocimiento del Universo.
Sin embargo, un aspecto interesante es que expone los cambios de las verdades que son fruto de la ciencia, pero a este factor cabe añadir el factor generacional. Ortega y Gasset dice que hace años que predica a los historiadores que “el concepto de generación es el más importante en historia”[5] y hay que tener muy presente que “en todo prersente coexisten tres generaciones: los jóvenes, los hombres maduros, los viejos” [6].
Este razonamiento es coherente si tenemos en cuenta su aforismo más popular: “yo soy yo y mi circunstancia”, la fecha de nacimiento es una ineludible circunstancia de la que somos portadores hasta el fin del trayecto vital.
Sin movernos de esta segunda lección vemos que el autor va entrando en materia al poner en contacto la filosofía con la física y las matemáticas.
En este sentido se refiere al criterio de la “doble certeza –el puro razonamiento por el que creemos llegar a ciertas conclusiones y la simple percepción que confirma esas condiciones de pura teoría”, lo cual aprovecha para señalar lo que podríamos decir que es un punto flaco de estas ciencias y que “no era ya exacta, sino sólo aproximada”[7].
De todas formas no hay más remedio que admitir el hecho que las ciencias han dado el confort a occidente. Si bien llama la atención cuando escribe que “la edad burguesa se honra ante todo por el triunfo del industrialismo y, en general, de las técnicas útiles a la vida”[8], pero un escritor que afina tanto en semàntica debiera haber tenido en cuenta que el honor es cosa de la nobleza y que el triunfo no fue de la industrialización, sino de la burguesía que la financió porque vio la utilidad social de las técnicas.
Termina la segunda lección planteando la “anatomía de esa perenne dualidad que desdobla a la vida en vida contemplativa y vida activa, en acción y contemplación”[9].
Estamos ya en la tercera lección y se lamenta que “la filosofía quedó aplastada, humillada por el imperialismo de la física y empavorecida por el terrorismo intelectual de los laboratorios”[10] y se defiende diciemdo: “la filosofía no es una ciencia, porque es mucho más”.[11] y lo justifica en palabras de los propios científicos, pues los físicos reconocen que su ciencia es una conocimiento inferior basado parcialmente en lo real
Recién en la tercera lección, por otro lado, Ortega clarifica las causas del renacimiento de la filosofía. La primera dice relación con la crisis de principios de la ciencia, lo cual ha llevado a reconocer a los propios físicos que su ciencia es una forma inferior de conocimiento, un tipo de conocimiento simbólico, pero parcialmente real, pues a veces recurre a los experimentos “Y el experimento es una manipulación nuestra mediante la cual intervenimos en la naturaleza, obligándola a responder”[12]. Es decir, no es algo natural, sino un artificio, por esto la filosofía és más, no recurre a artificio alguno.
No obstante, vemos a la filosofía que parece estar en permanente litigio con la física, como también con la matemàtica, por esto también nos ha recordado que cada ciencia se hace independiente de las demás, es decir, no acepta su jurisdicción [13], precisamente por ello llama la atención que hable de reflexología, fisiología, psicología y matemáticas.[14] .
A medida que avanzamos en la lectura van entrando nuevos temas y entran las grandes preguntas, como el plantearse el origen del hombre, del Universo o sobre un único hacedor; sin embargo, la filosofía debería tener un discurso propio, claramente diferenciado del discurso teológico. Dicho de otra manera, la teología comete el mismo pecado que Ortega y Gasset atribuye a la Física, es decir el teólogo hace la ley teológica, como el físico la física, pues la teología no busca, sino justifica. La tarea de la filosofía es buscar y esto debe hacerse con independencia de la teología y prescindiendo de si los teólogos se rebelan o no.
Aunque Ortega se refiera a la “intratable independencia [15]de los demás científicos, debemos anotar “Lo primero que ocurriría decir fuera definir la filosofía como conocimiento del Universo”[16], pero evidentemente se apresura a aclarar que de forma distinta que el físico, pues el Universo para el filósofo es un objeto integral, auténtico todo, que será permanentemente buscado, por esto dice que: “El filósofo, pues, a diferencia de todo otro científico, se embarca para lo desconocido como tal.[17]
La diferencia esencial que establece Ortega entre la filosofía y las demás ciencias es que en la filosofía se estudia el Universo con todo lo que hay en él de forma absoluta, como ya dicho, integral, mientras que las demás ciencias convierten el Universo en un conjunto de ítems.
Ortega nos recuerda a Aristóteles y coincide con él en las limitaciones del hombre para conseguir el conocimiento absoluto del Universo, por lo que Ortega nos regala con esta frase lapidaria: “El hombre se compone de lo que tiene y de lo que le falta”[18].
Un aspecto interesante del Capítulo IV es cuando establece las tres posibilidades que se dan en el estudio de la filosofía [19], de las que me parece muy significativa la tercera donde nos dice: “Sea lo que hay Universo o Multiverso, al partir en nuestra empresa intelectual, ignoramos radicalmente si será cognoscible, es decir, si nuestro problema será soluble o no”. Esto es, que así como las demás ciencias no se pueden apropiar de un fenómeno que no tengan resuelto, la filosofía, por el mero hecho de plantear el problema, ya podemos decir que filosofamos.
Por esto termina este capítulo de forma un tanto divertida, pues dice “La empresa, pues, parece loca. ¿Por qué intentarla? ¿No fuera más prudente excusarla –dedicarse no más a vivir y prescindir de la filosofía--?”[20]. Evidente se trata de un alegato para insistir en que a pesar de la dificultad de la filosofía, este seguir buscando, sea en el Universo o en el Multiverso, la filosofía seguirà.
No cabe duda que en este libro Ortega y Gasset se hace preguntas y pregunta, por lo que encuentro que da ánimos cuando uno lee: “La verdadera necesidad es la que el ser siente ser lo que es el ave volar, el pez bogar y el intelecto de filosofar”[21], lo que es una manera simple y clara de apelar al espiritu explorador del hombre.
Este capítulo no sólo es filosofía, sino otra de estas piezas literarias con las que Ortega premia a sus lectores, pues para demostrar que la filosofía responde a una necesidad intelectual del hombre plantea que ante algo que tenemos delante de nuestros ojos siempre hay otra parte que no vemos y a tal efecto nos pone el ejemplo del salón en el que tiene lugar la conferencia [22], que de una manera muy sucinta sólo señalo aquí que al otro lado de la puerta hay una realidad que no la vemos, pero la percibimos como también parte del salón. Este hecho lo podemos extrapolar al Universo, pues aunque no veamos el todo, siempre tendremos una percepción de lo que es, pero cabe señalar que esta percepción es filosofar, que dicho en palabras de Ortega: “El mundo que hallamos es, pero, a la vez, no se basta a sí mismo, no sustenta su propio ser, grita lo que le falta, proclama su no-ser y nos obliga a filosofar.[23]
Es de mencionar cuando Ortega proclama “Es, pues, la filosofía ley intelectual de sí mis, es autonómica” en la que no valen las suposiciones[24]. A partir de aquí el autor precisa la necesidad de evacuar las creencias y en este sentido apela a la entrega hacia la duda metódica que ejerció Descartes, con los resultados conocidos para el pensamiento filosófico. También es interesante, casi espectacular que Ortega escriba: “aquellas poquísimas verdades primeras de que ni aun teoréticamente cabe dudar”.
Como es notorio la posición intelectual de defensa de la autonomía propia conlleva lo que solemos llamar cerrazón o “repliegue cauteloso” Ortega propugna no lo que llama “pantonimia”, pues “No basta con no errar: es preciso acertar”[25], por esto la autonomía es inoperante y la “pantonimia” es eficaz, dentro de los límites de la filosofía.
Resulta curioso que Ortega escriba “A despecho del aspecto megalómano que primeramente ofrece la filosofía al pretender abarcar el Universo”, pero a esto se defiende que para él el Universo no es “cada una de las cosas que hay, sino sólo lo universal de cada cosa” [26].
Aunque es comprensible que un filósofo defienda al teólogo frente al místico, por considerar a este último casi como un farsante callado, lo que sí es interesante como termina el capítulo: “si física es todo lo que se puede medir, filosofía es el conjunto de lo que se puede decir sobre el Universo”[27].
En la lección VI nos dice que la filosofía viene a ser “un sistema de conceptos sobre el Universo. Nada menos, pero también nada más” [28] y que hay que ir hacia ella “como un juego en el que se invita a usted a que cumpla las reglas”[29]
Una observación substancial es cuando escribe “Presencia y sensualidad son, dos ideas que no tienen nada que ve entre sí”, pero que de alguna manera están relacionadas, como lo demuestra con la figura histórica de Descartes [30], pues es obvio que sabemos de los objetos que hay a nuestro entorno gracias a los sentidos, pero el polígono de mil lados, sin haber existido nunca, podemos tenerlo presente, de aquí critica el sensualismo de la filosofía inglesa.
Ortega a veces da la sensación que aspire a negar lo que es obvio y aunque se entiende que diga que le “parece grotesco que se invite con cara seria a las gentes para que se interesen en la filosofía” sabe muy bien que es precisamente lo que ocurre y por esto en el libro la palabra “abstruso” aparece dos veces, pero de todas formas hay que agradecerle que luego diga que esta seriedad se debe a la virtud de poner los conceptos en serie, en orden [31]. Poniendo orden en las cosas Ortega como utilizando la técnica de Descartes de poner en duda lo que tenía más próximo, Ortega lo utiliza para poner en duda lo que tiene más próximo dentro de lo que es el Universo para terminar la lección VII con la radical soledad frente al Universo, es decir, universaliza la duda cartesiana.
En la siguiente lección Ortega efectúa una profundísima inmersión en todo lo concerniente al “yo” y a la subjetividad con circunvalaciones alrededor de la conciencia, el sujeto, la intimidad y especialment la subjetividad. Si la conciencia es un encuentro reciente con nuestro yo, la intimidad es lo que guardamos con más cuidado, mientras que el sujeto actúa de acuerdo con los sentidos [32], pero que no siempre es consciente, por esto quien trabaja en una fàbrica de chocolate no percibe el olor, pero todos los visitantes a la fàbrica la indican lo delicioso que huele el lugar.
En esta especie de comparación entre el hombre y el animal es interesante la obseración de que “El puro animal es el puro hombre de acción”[33] y debemos suponer, pues Ortega no lo dice, que en esta selva que ha devenido la sociedad el hombre triunfador por excelencia es un hombre de acción.
Cuando Ortega y Gasset resulta menos filósofo es cuando en sus observaciones entra la religión, más exactamente el cristianismo. De este modo escribe: “El moderno es anticristiano, cree que la modernidad nace frente y contra la idea religiosa” , lo cual no es un punto de vista muy objetivo, pues en Occidente y, especialmente en su país, el cristianismo no funciona como una religión, sino como una identidad más, de la misma forma que uno se declara blanco, europeo, poeta, administrativo, turista, etc. El cristianismo es en la realidad social de la mayor parte un conjunto de creencias y no una forma de vida, unas creencias, por otra parte, flexibles cuando conviene.
Así que cuando escribe “El descubrimiento de la subjetividad tiene dos hondas raices históricas: una negativa y otra positiva. La negativa es el escepticismo; la positiva es el cristianismo”[34]. Sin embargo hay que notar que lo que impera, dicho de otro modo, no es la religión cristiana, ni la filosofía cristiana, sino la ideología cristiana que practica una negatividad ante cualquier paso que signifique progreso social, por esta razón es difícil de asimilar cuando dice que “el escepticismo enseña al hombre a no creer en la realidad del exterior”, lo cual significa en términos orteguianos que los escépticos no están capacitados para el amor, pues una lineas más arriba leemos una de las frases más bellas y estimulantes del libro: “Buscar es anticipar una realidad aún inexistente, predisponer su aparición, su presentación” [35].
Evidentemente todos somos “Yo y mi circunstancia” y la circunstancia de Ortega y Gasset es excesivamente cristiana, de aquí su referencia a la salvación [36], pero olvida que se puede ser religioso sin tener el pecado original, lo cual no quita que sea interesante cuando se refiere a “¡La soledad como sustancia!”, pues se supone que con la muerte el alma se queda sola.
En cualquier caso, como en filosofía todos, o casi todos, somos aficionados, el lector que husmea por vez primera en un libro de filosofía agradece que Ortega y Gasset diga que la pedantería ha desprestigiado la palabra “aficionado” y lo mismo dice sobre la palabra “dilettante” que significa amante, pues este amor a la búsqueda es lo que da fuerza y permite que aunque sea desde el peldaño más bajo, como hacía Descarte, sea positivo acercarse a la filosofía con un talante deportivo [37].
Tiene su interés desde un punto de vista vitalista cuando nos dice [38] que las cosas no existen por ellas mismas, sino que su existencia se debe a que nosotros las pensamos, las tenemos en cuenta, por lo tanto existen gracias a que nosotros vivimos, es decir, nuestra subjetividad crea la objetividad, lo cual sin quitar la hegemonía de Dios el hombre, por el hecho de vivir y pensar, es quien crea el Universo, tanto su exterioridad como su interioridad.
Precisamente por esto es reconfortante leer [39] que “La vida no es un misterio, sino todo lo contrario: es lo patente”, lo cual nos permite estar en el mundo, pues estar solo seria también vivir, pero lo que nos hacer ser vivos no es lo que proyectamos, sino, al contrario, como nosotros percibimos que somos parte de un todo.
[1] José Ortega y Gasset: ¿Qué es la filosofía?, Madrid, Austral: 1995, p. 37
[2] Ibid. p. 39
[3] Ibid. p. 36
[4] Ibid. p. 40
[5] Ibid. p. 30
[6] Ibid. p. 51
[7] Ibid. p. 56
[8] Ibid. p. 59
[9] Ibid. p. 60
[10] Ibid. p. 63
[11] Ibid. p. 64
[12] Ibid. p. 68
[13] Ibid.p.. 71
[14] Ibid. p. 74
[15] Ibid. p. 72
[16] Ibid. p. 73
[17] Ibid. p. 74
[18] Ibid. p. 81
[19] Ibid. pp. 88-89
[20] Ibid. p. 99
[21] Ibid. p. 102
[22] Ibid. p. 104
[23] Ibid. p. 105
[24] Ibid. p. 108
[25] Ibid. p. 109
[26] Ibid. p. 111
[27] Ibid. p. 118
[28] Ibid. p. 119
[29] Ibid. p. 120
[30] Ibid. p. 128
[31] Ibid. p. 144
[32] Ibid. p. 158
[33] Ibid. p. 162
[34] Ibid. p. 166
[35] Ibid. p. 168
[36] Ibid. p. 169
[37] Ibid. p. 173
[38] Ibid. p. 199
[39] Ibid. p. 219
En este curso Ortega y Gasset explicó qué es la filosofía mediante un recorrido histórico y un abanico de factores que forman parte del discuro filosófico.
En las líneas que siguen se exponen los aspectos interesantes y que configuran el talante del libro con la intención no tanto de un resumen, sino de una selección que evidentemente es subjetiva.
Los dos primeros capítulos o lecciones tienen cierto parecido y se complementan. En ambas el autor realiza una presentación del curso o exposición de motivos. Desde el inicio Ortega y Gasset demuestra que no solamente fue un gran filósofo, sino un excelente literato, veamos:
Nos iremos aproximando en giros concéntricos, de radio cada vez más corto e intenso, deslizándonos por la espiral desde una mera exterioridad con aspecto abstracto, indiferente y frío hacia un centro de terrible intimidad, patético en sí mismo, aunque no en nuestro modo de tratarlo.[1]
Así como la elegancia que muestra cuando nos dice que “la claridad es la cortesía del filósofo” [2], si bien podemos considerarlo un aviso a navegantes de que el discurso se presenta abstruso.
El punto de partida es una especie de lamento de lo que fue la filosofía en los últimos sesenta años del siglo XIX para luego precisar que recientemente en todos los paises ha aumentado el interés por la filosofía y la ideología con evidente voluptuosidad, lo cual indica un ambiente receptivo en lo que atañe a las cuestiones del conocimiento y es que “Para lo que nos gusta, tenemos genio”. [3]
Aunque en principio llama la atención cuando nos dice que “las verdades no duran ni mucho ni poco, no poseen atributo alguno temporal, no se bañan en la ribera del tiempo”[4], por lo que la verdad de hoy pudo no haberlo sido ayer como tampoco lo será mañana y es que el hombre, en el curso de tiempo va modificando su visión o su conocimiento del Universo.
Sin embargo, un aspecto interesante es que expone los cambios de las verdades que son fruto de la ciencia, pero a este factor cabe añadir el factor generacional. Ortega y Gasset dice que hace años que predica a los historiadores que “el concepto de generación es el más importante en historia”[5] y hay que tener muy presente que “en todo prersente coexisten tres generaciones: los jóvenes, los hombres maduros, los viejos” [6].
Este razonamiento es coherente si tenemos en cuenta su aforismo más popular: “yo soy yo y mi circunstancia”, la fecha de nacimiento es una ineludible circunstancia de la que somos portadores hasta el fin del trayecto vital.
Sin movernos de esta segunda lección vemos que el autor va entrando en materia al poner en contacto la filosofía con la física y las matemáticas.
En este sentido se refiere al criterio de la “doble certeza –el puro razonamiento por el que creemos llegar a ciertas conclusiones y la simple percepción que confirma esas condiciones de pura teoría”, lo cual aprovecha para señalar lo que podríamos decir que es un punto flaco de estas ciencias y que “no era ya exacta, sino sólo aproximada”[7].
De todas formas no hay más remedio que admitir el hecho que las ciencias han dado el confort a occidente. Si bien llama la atención cuando escribe que “la edad burguesa se honra ante todo por el triunfo del industrialismo y, en general, de las técnicas útiles a la vida”[8], pero un escritor que afina tanto en semàntica debiera haber tenido en cuenta que el honor es cosa de la nobleza y que el triunfo no fue de la industrialización, sino de la burguesía que la financió porque vio la utilidad social de las técnicas.
Termina la segunda lección planteando la “anatomía de esa perenne dualidad que desdobla a la vida en vida contemplativa y vida activa, en acción y contemplación”[9].
Estamos ya en la tercera lección y se lamenta que “la filosofía quedó aplastada, humillada por el imperialismo de la física y empavorecida por el terrorismo intelectual de los laboratorios”[10] y se defiende diciemdo: “la filosofía no es una ciencia, porque es mucho más”.[11] y lo justifica en palabras de los propios científicos, pues los físicos reconocen que su ciencia es una conocimiento inferior basado parcialmente en lo real
Recién en la tercera lección, por otro lado, Ortega clarifica las causas del renacimiento de la filosofía. La primera dice relación con la crisis de principios de la ciencia, lo cual ha llevado a reconocer a los propios físicos que su ciencia es una forma inferior de conocimiento, un tipo de conocimiento simbólico, pero parcialmente real, pues a veces recurre a los experimentos “Y el experimento es una manipulación nuestra mediante la cual intervenimos en la naturaleza, obligándola a responder”[12]. Es decir, no es algo natural, sino un artificio, por esto la filosofía és más, no recurre a artificio alguno.
No obstante, vemos a la filosofía que parece estar en permanente litigio con la física, como también con la matemàtica, por esto también nos ha recordado que cada ciencia se hace independiente de las demás, es decir, no acepta su jurisdicción [13], precisamente por ello llama la atención que hable de reflexología, fisiología, psicología y matemáticas.[14] .
A medida que avanzamos en la lectura van entrando nuevos temas y entran las grandes preguntas, como el plantearse el origen del hombre, del Universo o sobre un único hacedor; sin embargo, la filosofía debería tener un discurso propio, claramente diferenciado del discurso teológico. Dicho de otra manera, la teología comete el mismo pecado que Ortega y Gasset atribuye a la Física, es decir el teólogo hace la ley teológica, como el físico la física, pues la teología no busca, sino justifica. La tarea de la filosofía es buscar y esto debe hacerse con independencia de la teología y prescindiendo de si los teólogos se rebelan o no.
Aunque Ortega se refiera a la “intratable independencia [15]de los demás científicos, debemos anotar “Lo primero que ocurriría decir fuera definir la filosofía como conocimiento del Universo”[16], pero evidentemente se apresura a aclarar que de forma distinta que el físico, pues el Universo para el filósofo es un objeto integral, auténtico todo, que será permanentemente buscado, por esto dice que: “El filósofo, pues, a diferencia de todo otro científico, se embarca para lo desconocido como tal.[17]
La diferencia esencial que establece Ortega entre la filosofía y las demás ciencias es que en la filosofía se estudia el Universo con todo lo que hay en él de forma absoluta, como ya dicho, integral, mientras que las demás ciencias convierten el Universo en un conjunto de ítems.
Ortega nos recuerda a Aristóteles y coincide con él en las limitaciones del hombre para conseguir el conocimiento absoluto del Universo, por lo que Ortega nos regala con esta frase lapidaria: “El hombre se compone de lo que tiene y de lo que le falta”[18].
Un aspecto interesante del Capítulo IV es cuando establece las tres posibilidades que se dan en el estudio de la filosofía [19], de las que me parece muy significativa la tercera donde nos dice: “Sea lo que hay Universo o Multiverso, al partir en nuestra empresa intelectual, ignoramos radicalmente si será cognoscible, es decir, si nuestro problema será soluble o no”. Esto es, que así como las demás ciencias no se pueden apropiar de un fenómeno que no tengan resuelto, la filosofía, por el mero hecho de plantear el problema, ya podemos decir que filosofamos.
Por esto termina este capítulo de forma un tanto divertida, pues dice “La empresa, pues, parece loca. ¿Por qué intentarla? ¿No fuera más prudente excusarla –dedicarse no más a vivir y prescindir de la filosofía--?”[20]. Evidente se trata de un alegato para insistir en que a pesar de la dificultad de la filosofía, este seguir buscando, sea en el Universo o en el Multiverso, la filosofía seguirà.
No cabe duda que en este libro Ortega y Gasset se hace preguntas y pregunta, por lo que encuentro que da ánimos cuando uno lee: “La verdadera necesidad es la que el ser siente ser lo que es el ave volar, el pez bogar y el intelecto de filosofar”[21], lo que es una manera simple y clara de apelar al espiritu explorador del hombre.
Este capítulo no sólo es filosofía, sino otra de estas piezas literarias con las que Ortega premia a sus lectores, pues para demostrar que la filosofía responde a una necesidad intelectual del hombre plantea que ante algo que tenemos delante de nuestros ojos siempre hay otra parte que no vemos y a tal efecto nos pone el ejemplo del salón en el que tiene lugar la conferencia [22], que de una manera muy sucinta sólo señalo aquí que al otro lado de la puerta hay una realidad que no la vemos, pero la percibimos como también parte del salón. Este hecho lo podemos extrapolar al Universo, pues aunque no veamos el todo, siempre tendremos una percepción de lo que es, pero cabe señalar que esta percepción es filosofar, que dicho en palabras de Ortega: “El mundo que hallamos es, pero, a la vez, no se basta a sí mismo, no sustenta su propio ser, grita lo que le falta, proclama su no-ser y nos obliga a filosofar.[23]
Es de mencionar cuando Ortega proclama “Es, pues, la filosofía ley intelectual de sí mis, es autonómica” en la que no valen las suposiciones[24]. A partir de aquí el autor precisa la necesidad de evacuar las creencias y en este sentido apela a la entrega hacia la duda metódica que ejerció Descartes, con los resultados conocidos para el pensamiento filosófico. También es interesante, casi espectacular que Ortega escriba: “aquellas poquísimas verdades primeras de que ni aun teoréticamente cabe dudar”.
Como es notorio la posición intelectual de defensa de la autonomía propia conlleva lo que solemos llamar cerrazón o “repliegue cauteloso” Ortega propugna no lo que llama “pantonimia”, pues “No basta con no errar: es preciso acertar”[25], por esto la autonomía es inoperante y la “pantonimia” es eficaz, dentro de los límites de la filosofía.
Resulta curioso que Ortega escriba “A despecho del aspecto megalómano que primeramente ofrece la filosofía al pretender abarcar el Universo”, pero a esto se defiende que para él el Universo no es “cada una de las cosas que hay, sino sólo lo universal de cada cosa” [26].
Aunque es comprensible que un filósofo defienda al teólogo frente al místico, por considerar a este último casi como un farsante callado, lo que sí es interesante como termina el capítulo: “si física es todo lo que se puede medir, filosofía es el conjunto de lo que se puede decir sobre el Universo”[27].
En la lección VI nos dice que la filosofía viene a ser “un sistema de conceptos sobre el Universo. Nada menos, pero también nada más” [28] y que hay que ir hacia ella “como un juego en el que se invita a usted a que cumpla las reglas”[29]
Una observación substancial es cuando escribe “Presencia y sensualidad son, dos ideas que no tienen nada que ve entre sí”, pero que de alguna manera están relacionadas, como lo demuestra con la figura histórica de Descartes [30], pues es obvio que sabemos de los objetos que hay a nuestro entorno gracias a los sentidos, pero el polígono de mil lados, sin haber existido nunca, podemos tenerlo presente, de aquí critica el sensualismo de la filosofía inglesa.
Ortega a veces da la sensación que aspire a negar lo que es obvio y aunque se entiende que diga que le “parece grotesco que se invite con cara seria a las gentes para que se interesen en la filosofía” sabe muy bien que es precisamente lo que ocurre y por esto en el libro la palabra “abstruso” aparece dos veces, pero de todas formas hay que agradecerle que luego diga que esta seriedad se debe a la virtud de poner los conceptos en serie, en orden [31]. Poniendo orden en las cosas Ortega como utilizando la técnica de Descartes de poner en duda lo que tenía más próximo, Ortega lo utiliza para poner en duda lo que tiene más próximo dentro de lo que es el Universo para terminar la lección VII con la radical soledad frente al Universo, es decir, universaliza la duda cartesiana.
En la siguiente lección Ortega efectúa una profundísima inmersión en todo lo concerniente al “yo” y a la subjetividad con circunvalaciones alrededor de la conciencia, el sujeto, la intimidad y especialment la subjetividad. Si la conciencia es un encuentro reciente con nuestro yo, la intimidad es lo que guardamos con más cuidado, mientras que el sujeto actúa de acuerdo con los sentidos [32], pero que no siempre es consciente, por esto quien trabaja en una fàbrica de chocolate no percibe el olor, pero todos los visitantes a la fàbrica la indican lo delicioso que huele el lugar.
En esta especie de comparación entre el hombre y el animal es interesante la obseración de que “El puro animal es el puro hombre de acción”[33] y debemos suponer, pues Ortega no lo dice, que en esta selva que ha devenido la sociedad el hombre triunfador por excelencia es un hombre de acción.
Cuando Ortega y Gasset resulta menos filósofo es cuando en sus observaciones entra la religión, más exactamente el cristianismo. De este modo escribe: “El moderno es anticristiano, cree que la modernidad nace frente y contra la idea religiosa” , lo cual no es un punto de vista muy objetivo, pues en Occidente y, especialmente en su país, el cristianismo no funciona como una religión, sino como una identidad más, de la misma forma que uno se declara blanco, europeo, poeta, administrativo, turista, etc. El cristianismo es en la realidad social de la mayor parte un conjunto de creencias y no una forma de vida, unas creencias, por otra parte, flexibles cuando conviene.
Así que cuando escribe “El descubrimiento de la subjetividad tiene dos hondas raices históricas: una negativa y otra positiva. La negativa es el escepticismo; la positiva es el cristianismo”[34]. Sin embargo hay que notar que lo que impera, dicho de otro modo, no es la religión cristiana, ni la filosofía cristiana, sino la ideología cristiana que practica una negatividad ante cualquier paso que signifique progreso social, por esta razón es difícil de asimilar cuando dice que “el escepticismo enseña al hombre a no creer en la realidad del exterior”, lo cual significa en términos orteguianos que los escépticos no están capacitados para el amor, pues una lineas más arriba leemos una de las frases más bellas y estimulantes del libro: “Buscar es anticipar una realidad aún inexistente, predisponer su aparición, su presentación” [35].
Evidentemente todos somos “Yo y mi circunstancia” y la circunstancia de Ortega y Gasset es excesivamente cristiana, de aquí su referencia a la salvación [36], pero olvida que se puede ser religioso sin tener el pecado original, lo cual no quita que sea interesante cuando se refiere a “¡La soledad como sustancia!”, pues se supone que con la muerte el alma se queda sola.
En cualquier caso, como en filosofía todos, o casi todos, somos aficionados, el lector que husmea por vez primera en un libro de filosofía agradece que Ortega y Gasset diga que la pedantería ha desprestigiado la palabra “aficionado” y lo mismo dice sobre la palabra “dilettante” que significa amante, pues este amor a la búsqueda es lo que da fuerza y permite que aunque sea desde el peldaño más bajo, como hacía Descarte, sea positivo acercarse a la filosofía con un talante deportivo [37].
Tiene su interés desde un punto de vista vitalista cuando nos dice [38] que las cosas no existen por ellas mismas, sino que su existencia se debe a que nosotros las pensamos, las tenemos en cuenta, por lo tanto existen gracias a que nosotros vivimos, es decir, nuestra subjetividad crea la objetividad, lo cual sin quitar la hegemonía de Dios el hombre, por el hecho de vivir y pensar, es quien crea el Universo, tanto su exterioridad como su interioridad.
Precisamente por esto es reconfortante leer [39] que “La vida no es un misterio, sino todo lo contrario: es lo patente”, lo cual nos permite estar en el mundo, pues estar solo seria también vivir, pero lo que nos hacer ser vivos no es lo que proyectamos, sino, al contrario, como nosotros percibimos que somos parte de un todo.
[1] José Ortega y Gasset: ¿Qué es la filosofía?, Madrid, Austral: 1995, p. 37
[2] Ibid. p. 39
[3] Ibid. p. 36
[4] Ibid. p. 40
[5] Ibid. p. 30
[6] Ibid. p. 51
[7] Ibid. p. 56
[8] Ibid. p. 59
[9] Ibid. p. 60
[10] Ibid. p. 63
[11] Ibid. p. 64
[12] Ibid. p. 68
[13] Ibid.p.. 71
[14] Ibid. p. 74
[15] Ibid. p. 72
[16] Ibid. p. 73
[17] Ibid. p. 74
[18] Ibid. p. 81
[19] Ibid. pp. 88-89
[20] Ibid. p. 99
[21] Ibid. p. 102
[22] Ibid. p. 104
[23] Ibid. p. 105
[24] Ibid. p. 108
[25] Ibid. p. 109
[26] Ibid. p. 111
[27] Ibid. p. 118
[28] Ibid. p. 119
[29] Ibid. p. 120
[30] Ibid. p. 128
[31] Ibid. p. 144
[32] Ibid. p. 158
[33] Ibid. p. 162
[34] Ibid. p. 166
[35] Ibid. p. 168
[36] Ibid. p. 169
[37] Ibid. p. 173
[38] Ibid. p. 199
[39] Ibid. p. 219
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