Seguidors

Arxiu del blog

Etiquetes

dimarts, 25 de desembre de 2018

ANTONIO MUNTAÑOLA Y CARNÉ

Inportant:


Aquest treball no és únicament meu com sí ho són tots els altres d'aquest blog. La professora Núria F. Rius va dir, al principi del curs que els treballs havien de ser en equip d'un mínim de dues persones, de manera que la companya Anni Liu és la persona que ha treballat amb mi, o jo amb ella, per fer aquest treball, del que els dos vam quedar satisfets.

Un altre aspecte a puntualitzar és el nom del nostre artista. Actualment a la majoria de llibres i documents apareix com Antoni. Com la majoria dels catalans quan parlem ens manifestem amb el nom català, però en els documents, fins pocs després de la mort del dictador Franco els noms apareixien en castellà i castellà apareix sempre a La Vanguardia, tant si Espanya era un monarquia, una dictadura o una república. Cal dir que l'única fotografia que hem trobat de Muntañola ha estat a la revista teatral  LA ESCENA CATALANA. 

Nosaltres tenim el convenciment que Muntañola va ser la persona que ha fet més per la dignitat de la revista i el llibre infantil a Catalunya, que significa la dignitat dels infants com ciutadans del futur.


ANTONIO MUNTAÑOLA Y CARNÉ
Agradecimientos 
En primer lugar nuestro agradecimiento al periodista Josep Maria Cadena que tuvo la gentileza de recibirnos en su casa. Las horas con él transcurrieron plácidamente mientras nos trazaba el panorama socio-cultural de Cataluña conectándolo con el mundo de los “ninotaires” (dibujante de comics). También nuestro agradecimiento al señor Jordi Armengol, bibliotecario de la Biblioteca Nacional de Catalunya, quien al mostrarle nuestro interés por la documentación que pudiera existir sobre la editorial Muntañola, nos señaló que la biblioteca de la Facultat de Biblioteconomia i Documentació de la Universitat de Barcelona disponía de una tesina relacionada con esta editorial. Después de examinar esta tesina, L’Editorial Muntañola i les seves publicacions (1978) cabe agradecer a su autora, Júlia Samaranch Viñas, el exhaustivo trabajo realizado  y que ha sido un importante estímulo para seguir indagando y reflexionando sobre lo que representó dicha editorial. Asimismo le agradecemos la gentileza de hacernos una visita en la UPF.

Resumen
Antonio Muntañola y Carné es conocido principalmente como ilustrador por sus dibujos en  ¡Cu-Cut! (1902) y en los dos primeros números de En Patufet (1904). También fue un comediógrafo reconocido, pero su labor más destacada fue como editor de libros para niños. Es en este campo donde Muntañola revolucionó esta especialidad e hizo historia, pero debido a circunstancias históricas y, posiblemente, a un deseo del propio Muntañola a no dejar constancia de las razones que hay detrás de su obra editorial , existe un desconocimiento de motivación última. Nuestra apuesta va en el sentido de la influencia en Muntañola del discurso pedagógico de Maria Montessori. Este  trabajo intenta  demostrar que dicha apuesta tiene fundamento.

Entorno familiar
Antes de seguir con la biografía de Antonio Muntañola y Carné parece oportuno presentar su entorno familiar. 

El 3 de marzo 1928 fallece Carmen Carné Sassart, viuda de Antonio Muntañola. El matrimonio tuvo dos hijos, Pedro y Antonio. El hermano de Antonio, Pedro Muntañola Carné (1870 -1948) colaboró en las revistas La Renaixeça y Lo Catalanista. En 1886 fue miembro del Centre Escolar Catalanista. En 1892 estuvo en la Associació de Propaganda Catalanista y en 1894 escribió junto con Enric Prat de la Riba el Compendi de Doctrina Catalanista. Participó en distintas actividades políticas y culturales del ámbito catalanista. Después de la guerra civil española asesoró empresas del sector metalúrgico. Antonio Muntañola y Carné (1883-1951) estuvo casado con Consuelo Tey Enrich, pero no hemos podido averiguar su fecha de nacimiento ni la fecha de la boda. Por La Vanguardia del 11 de febrero de 1921 sabemos que Juan Tey Enrich era  vocal del Real Club Náutico de Barcelona padre de Montserrat Tey Planas, que fue concejal del Ayuntamiento de Barcelona y, más significativamente, una de las trece mujeres que hubo durante los 35 años de las cortes franquistas, y una de las cinco nombradas directamente por Franco.

En La Vanguardia del 9 noviembre 1951 leemos la necrológica que sique:
“víctima de una cruel dolencia ha dejado de existir cristianamente en nuestra ciudad, don Antonio Muntañola Carné, persona muy conocida y estimada en amplios sectores de la vida barcelonesa, entre los que la noticia de su óbito ha causado hondo pesar. El extinto estaba adornado de las mejores virtudes puestas de manifiesto en el transcurso de una existencia ejemplar consagrados por completo al trabajo y dedicados sus mejores afanes a su numerosa familia de la que fue firme sostén y amparo como celoso maestro de las virtudes cristianas.”


En la La Vanguardia del 11 de noviembre aparece la esquela que nos permite saber el nombre de los ocho hijos que tuvo el matrimonio. Son sus nombres: Antoni María Muntañola Tey (1909-2006), jurista del Barcelona Futbol Club. Luis Muntañola Tey, arquitecto. Publicó un artículo sobre hormigón en la revista del Patronato de Investigación Científica "Juan de la Cierva" del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.  Maria Gloria Muntañola Tey. Manuel Muntañola Tey (1913-1992), pintor y decorador. En el Cuaderno Amarillo, de Salvador Pániker, cita a Manuel Muntañola como decorador de familias adineradas. El ballet “El sombrero de tres picos”, de Falla, decorado de Manuel Muntañola y figurines diseñados por Manuel Muntañola. (Bilbao 2015). Alberto Muntañola Tey. Vivió en Madrid donde tuvo negocios y su hija Consuelo se casó con un miembro de la alta sociedad de Madrid. Falleció en enero de 1995. Carmina Muntañola Tey. Jorge Muntañola Tey, Arquitecto. Consuelo Muntañola Tey. 


Muntañola ilustrador y pintor
En una entrevista con el artista Manuel Muntañola Tey aparecida en La Vanguardia en fecha relativamente reciente, 12
de agosto de 1984, la periodista, a modo de presentación dice: “Es hijo del editor -y excelente dibujante- Antoni Muntañola i Carné que realizó una encomiable labor editorial con cuentos para niños y otras publicaciones.” La periodista Ángeles Masó define con precisión lo que fue Muntañola padre y es así como se merece pasar a la historia; como hemos visto su necrológica publicada en La Vanguardia del 9.11.1951 silenció su gran labor editorial, toda vez que falleció en pleno franquismo.  
 Antonio Muntañola supo pronto que era un excelente dibujante. Se formó en Metalgraf como grabador y con 19 años realizaba dibujos satíricos en ¡Cu-Cut!, coincidiendo en la fundación de la revista en 1902. Revista alineada políticamente a la Lliga Regionalista de Francesc Cambó. El 3 de enero de 1904 aparecía el Núm. 1 de En Patufet y el 10 de enero el Núm. 2. Ambos números contenían un dibujo de Muntañola en la portada. Así también las 52 primeras cabeceras, ejecutadas  siguiendo las instrucciones y la idea de Aureli Capmany, alma y primer director de esta revista. En las dos revistas firmó comoAmyc. Más adelante publicó en La Mainada, donde firmó con el pseudónimo Amic.  

En este punto hemos de precisar que aquí entramos en la edad oscura de Antonio Muntañola y Carné, pues en 1904 deja de dibujar y de escribir. Serán siete años de silencio que hasta la fecha no tienen explicación.  

En La Vanguardia del 30 de noviembre de 1911 leemos el siguiente aviso: “Mañana viernes 4 a las nueve y media de la noche, en el Ateneo Autonomista del distrito VI (Muntaner 6); conferenciante, don Antonio Muntañola y Carner.” Nos apena no tener constancia alguna de la trayectoria intelectual de Muntañola. Esta conferencia hubiera podido ser un indicador, pero dado su talante polifacético la conferencia habría podido ser sobre el teatro, la  ilustración de libros,  sus caricaturas y quizá la pedagogía.

Pocos días después de la conferencia, La Vanguardia del 5 de diciembre de 1911 anunciaba la inauguración en Fayans Catalá de una exposición –“de hoy al 15 de diciembre”- de caricaturas de Antonio Muntañola. 
En 1931 tuvo lugar en la Sala Parés de Barcelona, del 31 de octubre al 14 de noviembre una tómbola organizada por el Círcol Artístic de Sant Lluch, suponemos que con una finalidad humanitaria, en la que participaron más de un centenar de artistas como Joaquim Mir, Opisso, Llimona, Miró y también Muntañola.


Muntañola, hombre de teatro

Antonio Muntañola fue también un celebrado comediógrafo. La revista La Escena Catalana, en su núm 290 del 27 abril 1912 dice: 

“Tres obres té ja portades a l’escena catalana, l’Antoni Muntañola: Jordi Heichler, L’exministre y La esbogerrada. Tres produccions dramàtiques ben distintes l’una de l’altre, que han servit pera revelarnos un autor de gran fecunditat y d’inmensa imaginació … Y arribem a la tercera obra, que es la comedia estrenada per ls companyia del Sindicat d’Autors, L’Esbogerrada … den Muntañola, obra que ha posat en desconcert als nostres crítics, -de lo qual en pot estar molt orgullós son autor- han tingut ocasió de lluir ses facultats físiques  casi tot el sexo bello de la companyia del Sindicat presentantse molt ben habillades les dames intérprets…

El 23 de Noviembre de 1912 se estrenó La victoria dels cent deu (Farsa en dos actos y tres cuadros en verso y prosa), de Antoni Muntañola, en el Teatro Español por la compañía del Sindicat d'Autors Dramàtics Catalans. En el año 1926 se estrenó El llaç invisible, en el Teatre Romea. En este campo fue un hombre activo también en el sentido de que no sólo escribía obras teatrales, sino que además escribía sobre teatro en la revista La Escena Catalana. En su núm. 292 del 27 de abril de 1912 Antoni Muntañola firmó un artículo sobre la obra que se estrenaba (L’Esbogerrada), dice así: “M’he proposat portar a la nostra escena  el testimoni d’una educació social que la majoria dels nostres autors han oblidat de portarhi” Ciertamente son unas palabras que reflejan su espíritu inquieto e inconformista; además vemos en él una preocupación por la educación y la pedagogía. Trataremos este tema más adelante.
Por otra parte, dado que pertenecía al equipo de redacción de la revista La escena Catalana su actividad como dibujante, dio lugar a que en dicha revista apareciera el siguiente texto:

“Feia bé de no volguerse morir aquella vella, perquè sempre se’n veuen de noves en aquest món. Ara resulta que el cartell del Sindicat, el dibuix del nostre company de redacció, l’Amyc, que encapsala el cartell anunciador de les funcions del Teatre de Catalunya, es obcè. Aixís ho ha comunicat la Junta Diocesana al senyor Governador, ab la pretensió de que aquesta primera autoritat privi l’exhibició de tals cartells en el llocs públics. Però el senyor Governador s’ha mirat ben bé el tal dibuix y no hi ha vist més que les dues figures que simbolisen la tragedia y la comedia, y s’ha dit “no li trobo causa”, imitant a aquell gobernador romà, y s’ha rentat les mans. De modo que no es cert lo que ha dit algun diari de que hagi sigut manat retirar la capsalera del cartell del Sindicat. Això es tot per ara.”
Se puede inferir de este hecho  que Muntañola tomó buena nota en lo que se refiere a la moral cristiana.

Muntañola y el Mont d’Or

En junio de 1913 aparece un artículo en La Vanguardia firmado por M.R.C. que dice:  

“Casa Reig. Conocía a don Antonio Muntañola como escritor de teatro y como caricaturista. Ahora se nos presenta con varias telas al óleo: paisajes todas ellas. Estos paisajes no tratan de evocarnos la realidad en su sentido estricto, ni son amorosas interpretaciones de pormenores. Antes al contrario; el autor nos traslada á una naturaleza un punto hija de la imaginación y anotada con arreglo á una tónica simplicísima. La ejecución no cabe que sea más elemental, en el sentido de no estar adueñado del procedimiento el pintor.


Para cuantos gustan de enterarse de modernos procedimientos de pedagogía ha de satisfacerles la curiosidad la serie de trabajos reunidos por el colegio Mont d’Or, de Tarragona, en la “Casa Reig”.  La mayoría de esos trabajos guardan relación con el arte, en el sentido de utilizarlo para hacer más comprensible al niño las formas reales, para estimular su imaginación, para adiestrarle la vista en la diferenciación del respectivo carácter de seres y cosas.

Cuanto se relaciona con la infancia, con su modo de educarla é instruirla posee siempre un atractivo y un encanto particulares. De ahí que se visite con simpatía esa exposición.

Por otra parte, dos años antes, el Consejo de Investigación Pedagógica del Ayuntamiento de Barcelona envió en 1911 al pedagogo  Joan Palau i Vera a Roma con el objetivo de estudiar de cerca el método Maria Montessori y su aplicación en Barcelona. Regresó entusiasmado y no dudó en aplicarlo en la 
misma escuela que regía, el colegio Mont d’Or. En 1915 ya había trece escuelas en Barcelona que funcionaban con el Método Montessori. 

Pensamos que no es casualidad que las telas al óleo de Antonio Muntañola y Carné compartieran el espacio de la galería con los trabajos reunidos por el colegio Mont d’Or, que como escribió M.R.C., el crítico de La Vanguardia, dichos trabajos son para “cuantos gustan de enterarse de modernos procedimientos de pedagogía.”

No cabe duda que el factor Mont d’Or es una prueba de que Muntañola era conocedor de las teorías pedagógicas de Maria Montessori y que mientras no se pruebe lo contrario, la única pista que tenemos es la química que se debió dar en la Galería Reig en junio de 1913. Entendemos que no quiso hacer público su pensamiento porque, en primer lugar, él no actuaba como un intelectual o ensayista, sino que era simplemente un editor que sabía que la sangre de la Semana Trágica todavía estaba húmeda y aún lo estaba más la del pedagogo Francisco Ferrer Guardia, fundador de la Escuela Moderna, fusilado en 1909 en el Castillo de Montjuic. 



El sistema Montessori es que el niño aprende las cosas en los periodos sensitivos. Esta sensibilidad permite al niño ponerse en contacto con el mundo exterior de un modo excepcionalmente intenso, por eso se dice que el cerebro del niño es como una esponja, pues aprende o se influye por todos los sentidos. Esto nos lleva a que se exija al educador, es decir, a la sociedad de su entorno amor al niño o, en un lenguaje más de hoy respeto al niño. Este respeto significa tratar al niño como lo que es, no como un adulto, pero merecedor de los mismos derechos, pues un día será un ciudadano. Es evidente que a falta de algo mejor el niño juega con una pelota de trapo, pero tiene derecho a recibir una educación con libros que tengan unos dibujos realizados por los mejores artistas del momento, los escritores más reputados, impresos con los mejores colores y en el mejor papel, la letra más grande, en la página de la derecha un dibujo y en la de la izquierda un texto corto, pues en el período sensitivo los niños lo registran todo. 
Antonio Muntañola no hizo otra cosa que aplicar la idea-fuerza que subyace en la pedagogía de Maria Montessori. Esta perspectiva perfeccionista dio lugar a que Editorial Muntañola fuera de las primeras de España en estar equipada con maquinaria offset, que simplificando significa un sistema cercano a la litografía. Después de un período aparentemente pasivo de Muntañola como ilustrador llega el 1916 cuando, a modo de ensayo, da el gran golpe editorial con el lanzamiento en el mercado de Bernat i el Gegant, con dibujos del propio Antonio Muntañola y Carné (Amyc) y texto de Puck (Jaume Bofills i Mates, que como poeta firmaba Guerau de Liost). Saturnino Calleja, que dio lugar a la frase “Tienes más cuento que calleja”, dijo que “Muntañola ha salido pegando.” No cabe duda de que Muntañola fue consciente de que con un sólo libro había demostrado ser el mejor. Creemos que el éxito de Bernat i el Gegant es deudor de la implantación del Método Montessori en Barcelona.

Editorial Muntañola S.A.  
El éxito de Bernat i el Gegant fue decisivo para Antonio Muntañola y Carné : fundó una editorial de acuerdo con sus principios. Principios que como ya se ha señalado no estaban escritos pero se ajustaban a lo que había de ser la pedagogía para niños. Tal como expone Júlia Samaranch Viñas en su tesina, Editorial Muntañola S.A. se fundó el 30 de noviembre de 1917 con un capital de medio millón de pesetas. Fueron los miembros del consejo de administración: Joan Baguñà -editor de En Patufet-, Josep Mansana, Miquel de los Santos Oliver, Santiago Subirana -llibreria Subirana- y Eusebi Bertrand Serra -industrial textil y azucarero. Todos invirtieron en las empresas que podían aportar beneficios para la cultura catalana. La sede de la empresa estaba en un  subterráneo en el número 318 de la calle Provenza.  
Los libros de Muntañola destacaron ya desde un comienzo y la crítica reconoció  que a pesar de que existían ya editoriales que realizaban una buena labor para atraerse al público infantil, como la pionera Editorial Baguñá, la Editorial Muntañola realizó un cambio fundamental en lo que a libros infantiles se refiere. Los libros contenían pocas páginas, eran de gran formato y con numerosas ilustraciones en color. Estas características estaban ya en el primer libro mencionado en el capítulo anterior. 
La editorial funcionó con normalidad, gracias a una afortunada especialización en el libro infantil y fue pionera en muchos aspectos. Cabe mencionar el hecho de que patrocinó un viaje a Italia del escritor Carles Riba y del ilustrador Josep Obiols, pues era una manera de estimular historias propias, es decir, no traducciones. El equipo artístico de Muntañola era el mejor del país. Como escritor contaba con Josep Carner que se especializó en traducciones y adaptaciones, siendo sus dibujantes Joan Vila, Feliu Elias Apa, Joan Junceda, Joan Llaverias, Xavier Nogués, Ismael Smith, Antoni Utrillo y desde luego el propio Muntañola. Con el paso del tiempo contó también con Lola Anglada, Josep Obiols, Xirinius, Barradas, Carbonell, etc. Estos dibujantes disfrutaron de magníficas condiciones materiales de trabajo, grandes espacios para realizar su obra de colores, pues el uso del color fue uno de los aspectos que mejor caracterizaron la obra de esta editorial, pues sus técnicas de impresión habían mejorado tanto bien pudieran denominarse litográficas.


Los mejores años de Editorial Muntañola se sitúan entre 1917 y 1920 fueron excelentes en ventas y las perspectivas inmejorables. Muntañola estaba entusiasmado. La editorial se trasladó a un local más espacioso, se compró maquinaria y se contrataron pedagogos y artistas. Los dibujantes debían contar con las mejores condiciones de trabajo y de espacio y se planteó aumentar los tirajes. Se editó el Libro de vacaciones,  que según confesión Anton Maria Muntañola a Júlia Samaranch llevaría la editorial a la ruina.

No es objeto de este trabajo el estudio financiero de la editorial, pero sí  hemos visto lo suficiente para darse cuenta de que Muntañola fue un hombre de acción y de una intuición genial, que supo relacionar una pedagogía avanzada con la edición de libros para niños; como era buen dibujante supo muy bien cuáles eran
los mejores ilustradores del moment para su editorial, así como escogió a los mejores escritores en catalán para que explicaran
los cuentos de la forma adecuada para niños. Sin dejar de traducir cuentos de otras culturas, impulsó a sus escritores a escribir cuentos originales, también introdujo libros de carácter didáctivo. Como vemos, fue un verdadero artista 
de la edición, sin embargo le faltó un gestor financiero.
Entre huelgas y “lock out” el 1919 es el inicio de la caida que será lenta, pero sostenida, hasta el 19 de noviembre de 1931 en que Gràfiques Manén se hace con la propiedad de los libros no vendidos y la  Unión Librera de Editores S.A. se queda con los derechos editoriales.

La obra editorial de Muntañola pasa a la historia  por su inquietud pedagógica y didáctica. Lanzó  al mercado “Libros de
dibujo y pintura: colecciones artísticas, con originales de los más celebrados artistas. Páginas iluminadas a todo color y páginas en blanco para colorear. Perfiles en tinta clara para trazar sobre ellos el dibujo con mayor vigor.” En su amplio repertorio de carácter didáctico hay la “Colección Pasatiempos”, otra de “Entretenimiento instructivos” y unas cuantas más que no detallamos por estar fuera del alcance de este trabajo.
Como ya hemos visto en el caso de los libros de carácter didáctico uno de los asuntos siempre espinosos cuando se trata de editar en Cataluña es el tema de la lengua, aquellos fueron todos en castellano. Las colecciones que eran la razón de ser de Editorial Muntañola como “Amic” y “Peripècies” fueron editadas todas tanto en catalán como en castellano, mientras que en la colección “Arte” se editaron seis libros en castellano y en catalán sólo se ha encontrado En Guiillot Bandoler, de Carles Riba. El hecho es que llegó a priorizar el castellano pero se resintió cuando de Suramérica no se cobraba el material enviado

En La Vanguardia del 4 de enero de 1934 leemos: “Continúa estas “Colecciones Muntañola” -por desdicha interrumpida- de cuentos infantiles bonitos, originales y bien presentados. ¡Difícil género, éste del cuento para niños en el que podrán incluirse honradamente las grandes obras literarias de la humanidad, y que sin embargo, se mira con desdén y se realiza sin talento! Verdad es que para tratarlo airosamente, hacen falta nada menos que ingenuidad, fantasía e intuición poética. Esto es: ser artista de la narración, lo que no es nada fácil. 

“Colecciones Muntañola” trae al cuento infantil una dignidad y una elevación literaria poco corrientes, por desdichan en la mayoría de las ediciones dedicadas a chicos. A la que gracias de las ilustraciones, realizadas con garbo y dignidad por Xirinius, por Opisso, por Granyé hay que sumar la categoría y responsabilidad de los narradores. ¡Qué delicia de original concepción y de poético relato, esos dos cuentos -"Historia de un payaso" y "El paraguas generoso"- de Barradas, narrados por Gutiérrez Gili! Fantásticos e ingenuos los de Jordana: "Los tres caballitos" y "El menor de los ocho", cuyas versiones castellanas débense respectivamente a Gutiérrez Gili y a M.L. Morales. Gentilmente alucinador "Pedagogo, el burro sabio", de Muntañola Carné. 

En su conjunto un grupo de cuentos infantiles por los que los chiquillos están de enhorabuena.” Esta aparición de libros de Muntañola diez años después se debe a Antoni Muntañola, hijo.

Finalmente en La Vanguardia del 25 de abril de 1967 aparece una noticia procedente de Sitges sobre la colocación de una artística placa de hierro forjado en la calle que lleva el nombre de Antonio Muntañola en homenaje a su memoria. Cabe poner en valor esta noticia de 1967 al igual que en el capítulo MUNTAÑOLA ILUSTRADOR Y PINTOR se hizo con las palabras de la periodista Ángeles Masó en La Vanguardia del 12 de agosto de 1984, pues son los dos únicos casos que conocemos en que se rehabilita la gran labor de  Antonio Muntañola y Carné para elevar el nivel cultural y la sensibilidad artística de la infancia.  
El estado de la cuestión no se puede considerar cerrado. La conclusión es más que una especulación en base a ciertas coincidencias, pues como ha señalado al principio existe una edad oscura entre 1904 y 1911; además de que a lo largo de su vida no se ha podido detectar una inquietud intelectual clara. Pasados doce años (1904-1916) el ilustrador de libros se convierte en editor con una visión genial, clara y determinada de lo que han de ser los libros para niños. Este salto acertado no fue en el vacío, entendemos que la clave fue la idea-fuerza que hay detrás del mensaje de la pedagoga Maria Montessori. Sin embargo,  por lo expuesto más arriba no hubo un discurso teórico que justificara una adhesión a una pedagogía, sino que el objetivo fue la calidad, como se demostró con el éxito de Bernat i el Gegant. Precisamente es la falta de un discurso teórico la que dio lugar a que la autora de la tesina mencionada, Júlia Samaranch Viñas, relacione la obra de Muntañola con los textos pedagógicos de Alexandre Galí, pues la historia le considera como el pedagogo catalán más importante de principios del siglo XX. Se constata, sin embargo, un factor esencial que nos permite discrepar: Bernat i el Gegant aparece en el mercado en 1916 y en 1917 se encuentran ya 21 títulos en catalán y 28 en castellano de Editorial Muntañola, mientras que no es hasta 1918 que se publican los textos de Alexandre Galí señalando cómo han de ser los libros para niños. Entendemos pues que el pedagogo se apercibió del respeto con el que Editorial Muntañola trataba a su potencial público: la infancia.














BIBLIOGRAFIA

CASTILLO, Montserrat. Grans Il·lustradors Catalans del llibre per a infants (1905- 1939). Barcelona: Biblioteca de Catalunya, 1997.           
SAMARANCH VIÑAS, Júlia, L´Editorial Muntañola i les seves publicacions. Barcelona, 1978.


(Consulta: 04-06-2018)

La Escena Catalana, nº209, 27-05-1912, p.4-5. 
La Vanguardia, 09-11-1951,p.12
La Vanguardia, 11-11-1951, p.13
La Vanguardia, 30-11-1911, p.4
La Vanguardia, 05-12-1911, p.2
La Vanguardia, 04-01-1934, p.22
La Vanguardia, 25-04-1967, p.31
La Vanguardia, 12-08-1984, p.51
La Vanguardia, 03-03.1985, p.7

Montessori paratodos.es: 

Piedras de Papel: 
Viquipèdia











dissabte, 15 de desembre de 2018

El potlatch durante el bronce final Destrucción de riqueza en depósitos

El potlatch durante el bronce final
Destrucción de riqueza en depósitos

El presente trabajo presenta una discrepancia, que no es la primera, pero todavía forma parte de la minoría que defiende que el potlatch del noroeste americano no guarda relación con la destrucción de riqueza que se dio en la Edad del Bronce en Europa. Es evidente que la tradición que defiende dicha relación no se basa en difusión, sino que desde un punto de vista antropológico se ha determinado que ambos casos reflejan un aspecto de la naturaleza humana, que es la destrucción como forma de ostentación con la finalidad de conseguir o mantener una jerarquía social.

Con dicha finalidad es pertinente fijar el original significado de dicha palabra, por lo que hemos de explicar su historia. “El término “potlatch”, de la lengua franca chinook, lengua comercial a fines del siglo XVIII, de la costa noroeste del Pacífico (América del Norte), significa “don” o “dar” en un contexto ceremonial” (Bonte e Izard, 1996). No obstante este descubrimiento por parte de la cultura occidental lo debemos a Franz Boas que introdujo esta palabra en la antropología y con el curso del tiempo devino en una palabra de amplio espectro, que es precisamente lo que se pretende cuestionar.
El primero en dar una explicación del sentido del polatch en la cultura chinook fue Marcel Mauss en el “Ensayo sobre el don” en el que dice: “Todo está mezclado, todo lo que constituye la vida social de las sociedades que precedieron a las nuestras, hasta las de la protohistoria. En esos fenómenos sociales “totales”, como proponemos llamarlos, se expresa a la vez y de un golpe todo tipo de instituciones religiosas, jurídicas y morales –que, al mismo tiempo, son políticas y familiares-; económicas – éstas suponen formas particulares de la producción y el consumo o, más bien, de la prestación y la distribución-; sin contar los fenómenos estéticos a los que conducen esos hechos y los fenómenos morfológicos que manifiestan tales instituciones.” (Maus, 2009).
De esta interpretación consideramos el potlatch un protocolo que fue asumido por la sociedad que lo legitimó.
No obstante creemos interesante presentar el resumen del potlatch de un sitio de internet que pertenece a la cultura que le ha dado origen, es decir, National Museum of the American Indian:
PURPOSES OF THE POTLATCH 
  • To publicly recognize class structure and status 
—  To pass on a family’s rights and privileges or inheritance. Such rights include: 
• Rights to land, property, fishing holes, berry patches, hunting grounds, and beach fronts. 
• The right to specific dances, songs, stories, and the right to display animal crest designs of a family’s clan. 
• The right to wear, use, and display certain regalia and objects that indicate leadership: hats, blankets, dance aprons, carved benches, shield-shaped copper plaques, masks, painted housefronts, and carved posts. 
  • To celebrate marriages, the naming of babies, and the passing on of chief titles, names held within a family, and names that indicate leadership 
  • To honor important people who have passed on 
  • To comfort those who have lost a loved one 
  • To celebrate the opening of ceremonial bighouses and raising of carved poles 
  • To recognize the lineage of a family and renew the community’s ties to the ancestors 
  • To celebrate the people’s relationship to the animal spirits and to give thanks 
  • To restore one’s reputatio

No obstante, en lo que concierne al trabajo que nos ocupa, si las primeras palabras del texto de Mauss sirven para situar al lector sobre el potlatch hemos de analizar el aspecto que ha protagonizado el citado amplio espectro: “Pero lo notable de estas tribus es el principio de rivalidad y del antagonismo que domina todas estas prácticas” y que “se llega hasta la destrucción puramente suntuaria de las riquezas acumuladas para eclipsar,  al jefe rival. Existe una prestación total porque es todo el clan el que contrae un contrato para todos … Pero esa prestación reviste para el jefe un carácter agonístico … es una lucha de los nobles para determinar una jerarquía … de la que se beneficia el clan … Proponemos reservar el nombre de potlatch para esa clase de institución … y con mayor precisión … prestacion es sociales de tipo agonístico.” Esta propuesta de Mauss es la causante del amplio espectro al haber sido aceptada por la comunidad de arqueólogos durante los últimos años.
No obstante el concepto Destrucción de riqueza ha hecho fortuna porque como señala Mauss no sólo se da en América del Norte, sino en “Melanesia, Papúa y otros”. Es también ilustrativo que en que en 1917 en el potlatch celebrado en Fort Rubert, Columbia Británica, que tal derroche y destrucción de riquezas que se quemaron casas (Francisco Javier Luengo Gutiñerrez, 2016). 
Entendemos que más pronto o más tarde tenía que ser contestada la mencionada propuesta. En este sentido cobra importancia y significado la reflexión: “In this brave new era of far-probing interpretation, yet underdeveloped midlle-range theory, it was perhaps natural to grab at ready-built ethnographic models that could be held to satisfy the observation made in archaeology and thereby offer systemic interpretation appropriate to pre-state societies” (Needham, 2001). 
En los años setenta la llamada “nueva arqueología” cuestionó el argumentario de los anticuarios respecto a los depósitos de riqueza, de forma que hicieron fortuna conceptos como “detrucción de riqueza” y “consumo competitivo”, aspectos que efectivamente se dan en la fiesta y banquete de potlatch, mientras que la destrucción de riqueza es un concepto bastante aleatorio, por ello Needham cita a la arqueóloga Helle Vandkilde en los términos siguientes: “The utility of the potlatch analogy has only recently been challenged in a work by Vandkilde (1996: 39), which serves as a plea to archaeology to turn back to more empirical study and thereby specify the more particular and local circumstances of deposition.” (Needham, 2001).
En lo referente a la analogía entre el potlatch y el uso de los depósitos de riqueza Needham señala que la arqueología reconoce teóricamente que los objetos pueden ser retirados del depósito pero la arqueología lo entiende al contrario. “This is a natural sequence of dealing with the tangible archaeological evidence, which can record the final passage as use-to-burial, or use-to-abandonment.” El hecho significativo es que la arqueóloga Vandkilde cuestiona claramente lo que llamamos el amplio espectro que le dan los arqueólogos al potlatch.
El estado de la cuestión es que por un lado hay un sector de la arqueología con la creencia de que todos los depósitos son para ritual en una determinada región y con carácter de permanencia, mientras que el otro sector defiende que todos los depósitos pueden explicarse en terminos de custodia temporal.
Quien ha estudiado 342 depósitos de riqueza en de la Edad del Bronce nórdico nos dice: “Although most of the hoards lack this kind of setting, it is clear that they are sets of objects deposited at one time (it is, in fact, possible that more hoards were deposited in pots or wrappings, but their fortuitous discovery and nonprofessional excavatory have caused these date to be lost). The hoards have been variously interpreted as religious offerings, merchants’ wealth, scrap metal collections, and personal belongings hidden away in time of danger …” (Janet E. Levy, 1981). Vemos que dice que la deposición se hizo una vez, pero Needham cuestiona esta proposición pues quien utiliza el depósito como caja de seguridad el depósito puede ser abierto más de una vez. Por otra parte, Levy, en el mismo texto nos dice que una de las condiciones para que el depósito se considere para ritual es que lugar sea húmedo. En el texto de Needham leemos, sin embargo, “Larsson (1986) criticizes Levy’s contrast between dry-land utilitarian and wet-place ritual deposits, noting that the respective artefact assemblages are not as markedly different as claimed.” Creemos que son muchas las evidencias que los depósitos húmedos tienen un marcado carácter ritual. Aspecto que se refleja en deposiciones en las desembocaduras al mar, ríos, lagos y humedales. Como caso espléndido de ritual en humedad es el que tratamos a continuación, que no es propiamente un depósito, pero hace la misma función.
En el estudio detallado sobre el significado de la Ría de Huelva entendemos que se cumplen las condiciones generales de Levy para clasificarlo como un depósito de riqueza ritual. Marisa Ruiz-Gálvez precisa “Es cierto que muchos objetos, espadas y cascos en especial, aparecieron rotos. Esto podría responder al tratamiento del objeto como chatarra. Pero no es la única posible explicación. Otra es que hubieran sido inutilizadas voluntariamente, con el fin de impedir su reutilización” (1995). En el mismo texto se parafrasea a Mauss en el sentido que estos objetos tienen Mauss y que según Rowlands no deben caer en manos extrañas. 
Citamos nuevamente del texto de Ruiz-Gálvez: “Además, interpretar Ría de Huelva como ofrenda votiva, sea o no funeraria, tiene sentido. Como ha señalado reiteradamente Bradley (1982, 1988 y 1990), la amortización de riqueza en actos públicos, como funerales, pero también con motivo de otro tipo de rituales de paso como los de iniciación, sucesión al oficio…, etc., constituye potlatch, una exhibición de riqueza y poder por parte de un individuo, una familia o un linaje. Es un acto de propaganda política. Pero también tiene un aspecto económico. Porque la retirada de la circulación de determinados objeto de valor social, mantiene su escasez e impide su depreciación.”
Esta última finalidad la encontramos también en los depósitos incas en los que el rey tenía grandes cantidades de textiles y oro, que reunía como tributo y que era también una riqueza amortizada que por estar también retirados de la circulación, aumentaba la escasez por estar fuera del mercado (Murra, 2007). No obstante en este caso no hemos visto referencia alguna a la destrucción de riqueza, sino todo lo contrario, los depósitos incas también eran una seguridad en caso de escasez, aunque ya había para esta finalidad, el rey era libre para decidir en casos excepcionales. 
Nuevamente nos permitimos cuestionar unas palabras de Marisa Ruiz-Galvez casi al final de su gran estudio sobre la Ría de Huelva, pues quien realiza este trabajo sabe la distancia intelectual y de sabiduría respecto a dicha arqueóloga. M. R.-G.: …”la organización política parece basada en la creación de alianzas entre territorios – política de intercambio de mujeres visible en las estelas diademadas y en los torques Sagrajas/Berzocana –el control de los intercambios – que explica la localización de espadas en vados y deltas – y en la política de regalos – que explica igualmente, potlatch como el de la Ría-. Por eso creo que encaja en un modelo económico típicamente substantivista.” (Ruiz-Gálvez, 1995). Tenemos la impresión que siguiendo lo que se dice del potlatch, es decir, derroche y consumo para regalar a los que tienen poder pero no el suficiente para ser jefe, con la debida ostentación para ser más que sus competidores, un evento cargado de condiciones en el que se mezclan las pasiones y debilidades, pues como escribió Marcel Maus “todo está mezclado”, por lo que la conclusión de Ruiz Gálvez y de tantos otros parece más bien un recurso que suple el silencio de la aqueología.
En este sentido tenemos el texto de F. Javier López Cachero sobre la necrópolis de Can Piteu-Can Roqueta en que como el anterior hay un extenso trabajo de contextualización a nivel historiográfico, de economía y sociedad, geográfico y arqueológico. En un capítulo sobre los big men, como hombres fuertes y carismáticos aborda el tema que nos ocupa como sigue: “Dins d’aquesta funció representativa també es pot desenvolupar basada en la celebració de certs rituals, com els polatches i la donació de regals (béns de consum i de prestigi) que obre les portes de les negociacions, estableix lligams de dependència i dóna prestigi al grup –i especialment al seu líder. No obstante això, no té perquè produir-se necessàriament un increment del seu nivell de vida respecte al de la resta d’individus que en formen la comunitat. (López Cachero, 2006).
Si en la prehistoria hay dos edades de metales es por su especial trascendencia en la humanidad. Las personas que participaron y vivieron la Edad del Bronce, aunque fuera de una manera indirecta, tuvieron una percepción de algo nuevo que se había hecho con la aleación de cobre y estaño o arsénico. Esta percepción debió dar lugar a una nueva cosmovisión. El bronce nacía cargado de simbolismo, un simbolismo que no se ha podido determinar, pero que mezclando dos substancias se obtenga una nueva debió resultar como mágico tres mil años atrás y el fundidor que con su técnica producía una espada debió de ser una persona con un poder especial. Este carácter especial que tuvo el bronce debió influir en el momento de poner artefactos en un depósito de riqueza o en un ajuar funerario, por ello “As has already been suggested, the depositional practices relating to hoards may have consisted of far more meaningful acts than just the laying down of bronzes”, con ello pretendemos demostrar que no estamos tratando únicamente de riquezas, sino de un elevado contenido simbólico que hoy es dificil o imposible de percibir. (Mattheus, 2008).
Josep Gallart i Fernández es autor de un trabajo sobre un depósito de bronces en Llavorsí y del que Marisa Ruiz Gálvez nos dice: “Este es, a mi juicio por su contenido – armas, adornos y útiles –y por la morfología foránea de algunas de las piezas, un típico depósito de chatarra, de mercancía.” (Ruiz-Gálvez, 1995). En cuanto al motivo de este depósito el propio autor afirma que no se sabe y manifiesta su extrañeza al no haber en la zona ocupación humana. “… sembla clar que es tracta d’un conjunt d’objectes fora d’ús, portats per metal.lúrgics ambulants i per tant destinats a la fosa, o portats per comerciants per a ésser utilitzats per l’intercanvi. Tant en un cas com en l’altre creiem que la seva destinació darrera seria la fosa.” (Gallart, 1991). La mención de este depósito en el capítulo sobre la Ría de Huelva nos hizo pensar que Gallart haría alguna referencia sobre el potlatch, sin embargo, nos encontramos con un depósito que podríamos considerar de seguridad o de carácter especulativo. También nos dice del talante libre que debieron tener los que dominaban la técnica de la aleación, que sin ser una clase dirigente tenían autonomía para decidir sobre su actividad. Este ejemplo permite confirmar la jerarquía intelectual que debieron tener los que dominaban la técnica de la aleación como explica Mattheus.
En las últimas décadas se han publicado muchos libros que se acercan a las teorías de Thomas Hobbes en el sentido que la humanidad siempre ha sido violenta y caótica. En este terreno lo que esdeterminante es el armamento. No cabe duda que las primeras armas fueron utilizadas para la caza, pero pronto se produjo la sintonía de que el mejor cazador es el mejor guerrero, por lo que un prestigioso cazador es también un guerrer de prestigio. Como ejemplo significativo tenemos la daga de bronce de la tumba IV de Micenas. Una ciudad cuya puertas acceso estaba protegida por dos leones esculpidos en piedra. El león es el símbolo de la violencia y fuerza humanas. pastedGraphic.png
No debe de sorprender que en las tumbas de los jefes de todo el mundo hay armas, la espada como la más común, pues la categoría del arma refleja la categoría social, sin olvidar la percepción sobrenatural que tuvo la aleación en la Edad del Bronce. 
Precisamente por esta misma razón resulta interesante el vuelco que da la arqueóloga danesa Helle Vandkilde sobre el potlatch en un artículo sobre guerra, armas y arqueología: “This tradition of ritually deposing weapons and other valuables commenced in the first farming communities but grew over in significance and likely became linked to beliefs in otherworldly existences. This specific ritual practice has explained with reference to several overall purposes: rites of passage, gifts to the gods, and “polatches” to promote the importance of particular persons or social institutions and to legitimize or question power authority. Among the Northwest Coast Indians, potlatch rituals only became truly elaborate when the Canadian government prohibited warfare, hence potlatch in this case became a substitute for waging war.” (Vandkilde, 2015). Creemos que con estas últimas palabras resulta evidente que el concepto tradicional de potlatch ha sido alterado a nivel de la Edad del Bronce en Europa y no puede darse por hecho cuando la arqueología se enfrenta a un depósito con bronces.

BIBLIOGRAFÍA (POR ORDEN DE MENCIÓN)
Diccionario Akal de Etnología y Antropología
Pierre Bonte y Michael Izard
Ediciones Akal, Madrid 1996.

Ensayo sobre el don - Forma y función del intercambio en las sociedades arcaicas. Obra de Marcel Mauss. Estudio preliminar y edición por Fernando Giobellina Brumana. Katz Editores, Marid 2009
National Museum of the American Indian                                                     http://nmai.si.edu/sites/1/files/pdf/education/Kwak_Poster_TG.pdf

Los orígenes de la jerarquización social (II): propuestas actuales, artículo editado por Francisco Javier Luengo Gutiñerrez. Témpora, Magzine de Historia. Sevilla 2016      ISSN: 2386-2739
When expediency broaches ritual intention: The flow of metal between systemic and buried domains, artículo de Stuart Niedham. Royal Anthropological Institute of Great Britain and Ireland. 2001
Janet E. Levy (1981), Social and Religious Organization in Bronze Age Denmark – An Analysis of Ritual Hoards Finds (Oxford: British Archaeological Reports)
El significado de la Ría de Huelva en el contexto de las relaciones de intercambio y de las producidas en la transición bronce final/edad del hierro, artículo de Marisa Ruiz-Gálvez Priego, en
Contacto cultural entre el Mediterráneo y el Atlántico (siglos XII-VIII ane) / La precolonización a debate
S. Celestino, N. Rafel y X.L. Artmada (editores)
Consejo Superior de Ivestigaciones Científicas
Escuela Española de Historia y Arqueología en Roma
Madrid 2008

La organización económica del Estado Inca, John V. Murra. Siglo XXI Editores, Madrid, 2007.

Aproximació a la societat durant el bronze final i la primera edat del ferro. El cas de la necròpolis de Can Piteu-Can Roqueta (Sabadell, Vallès Occidental, Barcelona), artículo de F. Javier López Cachero.
Societat Catalana d’Arqueologia, Barcelona, 2006.

Steven Matthews (2008)  “Other than bronze: Substances and incorporation in Danish Bronze Age Hoards”  a Hoards from the Neolithinc to the Metal Ages. Technical and codified practices de la “Session of the Xth Annual Meeting of the European Association of Archaeologists” (Oxford, BAR International Series 1758, Edited by Caroline Hamon & Benedicte Quilliec) 

Un dipòsit de bronzes a Llovorsí (Pallars Subirà)
Josep Gallart i Fernández

Conflict and war, Archaeology of: Weapons and Artifacts
Helle Vandkilde, Institute of Culture and Society, Aarhus University, Hoejbjerg, Denmark, 2015


BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA, NO CITADA
ni utilizada, pero interesante


La novia vendida: orfebrería,herencia y agricultura en la protohistoria de la península ibérica, artículo de Marisa Ruiz-Gálvez Priego.

The Destruction of Wealth in Later Prehistory, artículo de Richard Bradley. Editado por Man. New Series, Mar., 1982
The Atlantic Iberia: A Threshold Between East and West, artículo de Marisa Ruiz-Gálvez. Universidad de Burgos, Fundación Atapuerca, 
The 19th-Century Tlingit Potlatch: A New Perspective. Blackwell Publishing, artículo de Sergei Kan.American Anthropological Association, 1986

El castigo en la Península Ibérica Prerromana: Regitro de documentación, análisis y perspectivas de investigación, artículo de Antonio Gómez Rincón. Trabajo de Fin de Master. 2013